martes, 10 de mayo de 2011

El Ángel de los Gatos

No es bueno que el gato esté solo.

Ya sé que la frase no es mía, pero es la verdad. No es bueno que el gato esté solo. Los dos trabajamos y la verdad es que el gato pasa solo más tiempo del que nos gustaría. Sospecho que cuando nosotros no estamos la (única) actividad de nuestro minino es dormir a pierna suelta encima del sofá. Pero a pesar de todo hemos pensado que será más feliz si hay otro gato en casa y en ello nos hemos puesto.

Ayer tuvimos nuestro primer contacto con un candidato a Nuevo Gato de la Familia. El único requisito que le hemos puesto a las protectoras con las que hemos hablado es que queremos ver al gato antes de adoptarlo. Por eso de saber si hay feeling o no lo hay. La dueña de la casa donde está acogido aceptó recibirnos y ayer por la noche nos pasamos por allí para hacer las presentaciones.

Lo primero que pensé al entrar en la casa es que si existía un paraíso de los gatos, lo habíamos encontrado. Nada más entrar nos rodearon un montón de gatos de todos los tamaños, colores, razas y edades. Una locura. La dueña, sentada entre todos ellos, los señalaba y nos iba contando la historia de cada uno de ellos: los suyos y los acogidos.
Confieso que tuve un momento de pánico cuando nos contó que todo había empezado por un gato y que una cosa había llevado a la otra hasta los doce gatos que nos rodeaban ayer. De repente me vi dentro de diez años  viviendo sola en un piso, con el pelo por la cintura y lleno de canas en plan Dian Fossey y rodeada de felinos.

Miré a mi novio como a un bulto sospechoso intentando averiguar si detrás de esa cara de inocente se estaba gestando un abandono inmediato de la novia loca de los gatos en la que seguro que sospecha que me puedo convertir. Pero no. Parecía de lo más feliz allí sentado intentando convencer a nuestro acogido de que podríamos ser los padres ideales.

Para ser sincera no creo que lo consiguiéramos. Hicimos migas con todos los gatos de la casa excepto con el que de hecho, íbamos a ver. Y cuando salimos de allí y mi novio me preguntó qué es lo que hace que una persona decida dedicar su vida a los gatos con tanta pasión no supe que contestar.

No sé qué es lo que impulsa a una mujer joven a dedicar todos sus esfuerzos, su tiempo y su dinero a salvar gatos abandonados de los que no se preocupa nadie. Lo que sí sé es que si me muero y me reencarno en un felino, espero tener la suerte de que me encuentre ese Ángel de los Gatos.

6 comentarios:

  1. Juass, se parece a mi casa, también estamos de gatos hasta la bandera. Me parece genial que querais conocer primero al gatito que vais a adoptar. Por lo del feeling no os preocupeis, a algunos gatos les cuesta soltarse con los extraños pero sólo es al principio.

    ResponderEliminar
  2. Ya...aunque en realidad lo que me preocupa no es que no nos guste ninguno. Lo que me preocupa es que nos los llevemos todos a casa!!!
    :-D

    ResponderEliminar
  3. jeje.. mis compañeros de trabajo me dicen que en un futuro no muy lejano seré una viejita cheposa que recogerá cartones de la calle y vivirá rodeada de gatos... así que no te preocupes, compartimos el mismo destino!!

    ResponderEliminar
  4. Gema :-D . Lo de los cartones no me mola mucho, pero lo de los gatos definitivamente, sí...

    ResponderEliminar
  5. Yo me veo igual en el futuro, rodeada de gatos y... espero que con mi chico -que al pobre ya le he dado un coñazo con los animales increíble, no sé cómo me aguanta xD-.

    Si no fuera por nuestros santos varones... la de paseos que tendríamos que hacer solas a los veterinarios...

    Sigo leyendo, que la cosa se pone interesante ;)

    ResponderEliminar
  6. jajaja cuantas candidatas a locas de los gatos! yo incluida claro!

    ResponderEliminar