miércoles, 11 de mayo de 2011

Gato Guapo

Como ya os comenté en “El ángel de los gatos”, estamos en pleno proceso de adopción de un nuevo felino en la familia. Hemos contactado con unas tres o cuatro protectoras por internet y a través de las páginas hemos seleccionado algunos candidatos que pensamos que pueden encajar bien con nosotros tres.

Algunas protectoras además nos han recomendado otros gatos en los que no nos habíamos fijado pero que, por carácter, pueden ser elegibles para nuestra casa. Así que nos hemos liado el gato a la cabeza y nos hemos lanzado a organizar las visitas con las casa de acogida de nuestros potenciales mininos.

El primer (y único gato hasta la fecha) que hemos visto ha sido uno de esos que la protectora nos sugirió pero que nosotros no habíamos elegido. Y tengo la sospecha de que si el gato hubiera tenido que elegirnos a nosotros por internet, tampoco lo hubiera hecho. No sé. No hubo feeling. De los doce gatos que andaban por allí era el único que no vino a buscar mimos, que no se dejó tocar y que nos miraba desde las esquinas con cara de estos-qué-hacen-aquí.

Cuando volvíamos dando un paseo para casa después de la visita, yo tenía algo turbio y feo dándome vueltas alrededor, como una nube de humo negro y apestoso. Al principio no sabía por qué, pero me sentía rara.

-          El gato no te gusta porque no es guapo.

¿No me gusta porque no es guapo? ¿Soy una de esas estúpidas superficiales  que elige un ser vivo como compañero de vida sólo por su aspecto físico? El caso es que el gato no era guapo. Además de no ser demasiado simpático tampoco tenía una expresión muy agradable. Me miraba con desconfianza. Pero claro, a saber lo que habrá pasado el pobre animal para acabar mirando así a los humanos. A saber las perrerías que le han podido hacer.

A saber cómo miraría yo a un par de snobs que vienen a verme a ver si les parezco lo bastante mona para llevarme con ellos a casa.

Joder.

Cuando llegué a casa y cogí a Ikatz en brazos lo miré como si nunca lo hubiera mirado antes. ¿es guapo ¿ ¿lo querría menos si fuera menos guapo?. Cuando encontré a Ikatz no tuve oportunidad de elegirlo. En realidad creo que fue él quien decidió que nosotros éramos lo bastante guapos para él. Nosotros no decidimos nada. Y la verdad es que a mí me parece el gato más guapo del mundo. 

Y pensándolo bien, no he elegido nunca a ninguno de los animales que han compartido su vida conmigo. Siempre han sido ellos los que me han elegido a mí. Y todos han sido maravillosos.


Cogí el portátil y le escribí un mail a mi contacto de la protectora. No vamos a ver montones de gatos para ver cuál de ellos es más guapo. Tenemos dos citas comprometidas: con un gato y con una gata. Nos quedaremos con el que se lleve mejor con Ikatz.

Y espero que él o ella crea que somos lo bastante guapos para ser sus nuevos compañeros de vida.


1 comentario:

  1. Es siempre super complicado elegir un gato..bueno, yo solamente adopté a lupe peor he visto adoptar a muchos y la gente siempre se lía mucho..a mi me pasó lo mismo. Tenía claro que quería a una gata adulta con pocas posibilidades de ser adoptada porque he visto a demasiadas quedarse en las gateras por ser..adultas o feas o ariscas..pero después, cuando llegó el momento fue muy duro porque había muchos gatos adultos, ariscos,maltratados o enfermos y cada vez que elegía uno me sentía culpable por otro.. todavía es duro a veces y sigo viendo la página web donde adopté a lupe para ver si los gatos que conocí y los nuevos encuentran un hogar..

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