martes, 17 de mayo de 2011

¿Por qué las treintañeras tienen gato?

No es que no me gusten los niños. Es que me gustan de forma intermitente. Ahora sí. Ahora no. Ahora sí. Ahora no. Ahora no. Ahora no…. Los únicos niños que me gustan son los de mi casa, y supongo que porque la sangre tira y es una trampa genética.

Una llega a los 30 (y los pasa de largo, vale) y se plantea la inevitable opción: gatos o niños. Y lo malo de tener treintaytantos es que las amigas de una andan en la misma tesitura y casi todas optan por la segunda opción. Niños.

Antes quedabas con tus amigas para veros y os ibais a cenar a un japonés, a tomar unas copas y a bailar por todos los bares de la ciudad hasta los primeros rayos de sol. Ahora quedas con tus amigas para veros y aparecen al menos dos gremblins arrugados y calvos sentados en sus sillitas que no paran de llorar y gritar (en diferentes intensidades desde el "muy alto" hasta el "insoportable"). Así que os tomáis un café churretoso en media hora y sales disparada al metro deseando huir de allí no sea que lo de los gremblins sea contagioso.

Antes quedabas con tus amigas para tomar una cerveza y hacíais un repaso a todos los políticos, a todos los tertulianos del Sálvame de turno y a todos los últimos novios de Penélope Cruz. Ahora quedas con tus amigas para tomar un té (nada de cerveza, que estamos dando teta) y el único tema de conversación es el color de las cacas del bebé en un exhaustivo repaso desde el día que nació hasta hoy.  Que cuando te vas al metro todavía te siguen dando arcadas.

Antes te llegaba un mail de tus amigas y antes de abrirlo ya te estabas frotando las manos con las fotos del calendario de los bomberos de Bilbao. Ahora te llega un mail de tus amigas y antes de abrirlo ya sabes que te ha llegado la última foto del gremblin en el baño, o del gremblin de papilla hasta las orejas o del gremblin luciendo una amplia sonrisa desdentada.


Antes contestabas a los mails de tus amigas con una cochinada subida de tono (Dejadme con ese bollo que le como hasta el cromo !!!!). Ahora contestas a los mails de tus amigas con una mentira como un piano de cola (tías, qué guapo está el crío, dan ganas de comérselo)

Vale, seamos sinceras:

Primero: las cacas de los bebés sólo les parecen monas a sus madres.

Segundo: la mayor parte de los bebés no son guapos. Algunos son manifiestamente horribles, pero seamos benévolas y digamos que la mayor parte NO son guapos.

Tercero: un niño que grita, que patalea, que llora, que tira cosas de la mesa y que no para de berrear mamámamámamámamámamá todo el rato no es mono. Y menos para enchufárselo a los demás. Y eso también vale para los restaurantes por la noche.

Así que esa es la respuesta a la pregunta. Los gatos hacen cacas en el arenero casi desde que nacen. Los gatos son preciosos siempre. Y salen divinos y graciosísimos en las fotos. Son limpios, cariñosos, bonitos y siempre saben cómo te sientes y cómo hacerte sonreír.

Por eso las de 30 tenemos gato.


8 comentarios:

  1. En su primer contacto con niños, mi gato Yunus bufó a la sobrina pequeña de mi chico... creo que comprendió que era de la familia política, porque con mi sobrina se lo pasa de miedo, jejeje...
    Te invito a visitar mi blog, que 'acaba de nacer':
    http://dondecabendos.blogspot.com/

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  2. Eso está hecho (supongo que no te importa que lo enlace en mis favoritos, verdad? ) un besazo

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  3. Simplemente, me encanta!!! Y lo comparto al 100% :)

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  4. Juaaassss, que raro antes de cumplir los treinta me gustaban los niños, pero desde que he entrado en la treintena estoy desarrollando una alergia galopante hacia ellos ¿por qué será?

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  5. Michis :-D
    Kira: lo sé, con los niños pasa como con las obras de arte, que para que las veas bonitas es mejor mirarlas de lejos, juajuajua

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  6. Dios mío! eres yo!! juazzz no, en serio, esto podría estar escrito por mi con las mismas palabras exactamente..asusta!

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  7. Gris, jajajaja, el otro día me pasó a mí lo mismo con un post de Elvira "El perfil de la Cat Lady" o algo así. Fue como si se hubiera metido a espiar mi vida por un agujerito, qué miedoooooo, jajajajaja

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  8. jajaja, todavía no soy de 30. Me gustan los niños, pero coincido plenamente con todas las conclusiones... jajaja

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