lunes, 6 de junio de 2011

Sólo mimos

Mi novio se ríe de mí y dice que los gatos piensan que soy la chacha (la chica de servicio, la que limpia la casa, vamos). Ahora lo primero que hago al entrar al baño es comprobar que no hay cacas en la caja, y lo primero que hago al entrar en la cocina es echarle un vistazo a los comederos para asegurarme de que hay agua fresca y comida suficiente para mis dos fieras. 

No abro una puerta sin comprobar antes que las ventanas están aseguradas contra saltos imprevistos a la calle y no pongo un pie delante del otro sin mirar al suelo para no pisar a ningún peludo (eso me costó un poco más…unos tres o cuatro maullidos salvajes de dolor, más o menos).

Cuando oigo un maullido debajo de mí, ya sé que tengo que abrir una latita de comida o que tengo que arreglar algún pequeño desastre doméstico para que mis bichos estén cómodos. Además, un maullido siempre provoca un diálogo más o menos así:

Miau
¿Qué?
Miau
¿Tienes hambre?
Miau
Ahora te abro una latita
O bien algo así:
Miau
¿Qué?
Miau
No. No te abro la puerta de la terraza que te puedes caer
Miau
Que te he dicho que no, que todavía eres pequeño
Miau
Que-no. No seas pesado.
Acción-reacción. Menos hoy a la mañana que ha sido un poco diferente
Miau
¿Qué? Si acabas de comer…
Miau
¿Tienes más hambre? Pero si tienes comida en el cuenco…
Miau
¿Qué?
Miau
Ahí esta el enano. A mis pies. Mirándome desde abajo con esa carita ansiosa y las ojeras que se le ponen cuando se acaba de despertar y todavía está medio dormido medio despierto. Recién comido, el arenero limpio, las puertas abiertas…¿qué le pasará a este gato?. Misterio.

Así que le he cogido en brazos, boca arriba, como si fuera un bebé. A ver si teniéndolo más cerca entiendo que significa el miau misterioso. Le he tocado la nariz con la punta del dedo. Y luego le he tocado la nariz con mi nariz. Y he notado ese olor a gato limpio, a calorcito, a pelitos suaves. He notado una sonrisa muy tonta en mi cara y he puesto un poco de mi pelo delante de su cara porque le encanta pegarle con las patitas y jugar con los mechones que se le enredan entre las uñas. Lo he apretado un poquito más fuerte contra mí, aprovechando que se dejaba.

Ya no maulla
No…
¿Qué le pasaba?
No sé.
Este golfo lo que quiere son mimos…
Será eso. Ni comida ni agua ni juguetes. Sólo mimos.


9 comentarios:

  1. son unos verdaderos mimosos, y la verdad es que con gran facilidad aprendemos a interpretar sus reclamos,
    saludos

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  2. A mí me pasa lo mismo con la bebe: cada vez que hace miau le enchufo el biberón, la acerco al arenero... y muchas veces lo único que quiere es acurrucarse en mis manos (digo manos, no brazos, porque me cabe en las palmas!!)

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  3. Es que a veces lo que menos nos cuesta dar es, precisamente, lo que tiene más valor para los demás.

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  4. Vaya que estas aprendiendo rapido,ademas los mimos son cuando a ellos les apetece ,porque sino nanai,nanai,Y con el tiempo veras como la comunicacion es mas fluida,pero ojo que ellos saben muy bien nuestro estado de animo.Abrazos mimosos para los mimosines.

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  5. "El gato es el único animal que ha logrado domesticar al hombre." Mauss

    Increible como se las apañan para que acabemos comiendo de sus manos.

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  6. Coincido con Kira: no es que te tomen por su chacha, es que te tienen muy bien amaestrada...

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  7. Jajajaja, lo sé, tenéis toda la razón...pero no se lo digáis a mis mininos...

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  8. Me da que tenemos unas vidas bastante parecidas jejejeje aunque a lupe los mimos no le van mucho..

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  9. La verdad es que mis gatos son mimosos porque yo soy una pesada. Desde que los tengo no paro de tocarlos, de cogerles en brazos y de hacerles mimos. Son mimosos por imposición, es que no les queda otra a los pobres, jajajaja

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