viernes, 1 de julio de 2011

Que viene la toxoplasmosis

La primera vez que oí hablar de la toxoplasmosis fue con el primer embarazo de una de mis amigas. Las otras ochocientas millones de veces que he oído hablar de la dichosa toxoplasmosis han coincidido con todos los embarazos siguientes y con todas las veces que le he mencionado a alguien que vivo con dos gatos. Yo no sé qué tiene la palabra que a la gente le encanta. Es como esternocleidomastoideo, que una vez que te la gente se la aprende, la usa con emoción y orgullo siempre que puede. Como diciendo: "mira qué listo soy, qué cosas más cultas me sé".


He leído y oído tantas idioteces sobre la dichosa enfermedad y los malvados gatos mutantes que quieren asesinar a tus bebés para tenerte para ellos solos que creo que ya soy inmune. Pero esta historia me ha encantado. La escribe BEATRIZ RODRIGUEZ MARTINEZ en el foro GATAweb. Un texto maravilloso que mezcla como nadie el sentido del humor con el sentido común. No he visto nunca a nadie que lo explique tan bien. Es un poco largo, pero merece la pena:


Bebés y Gatos, por Beatriz Rodriguez Martínez.



Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Después de preguntarte si prefieres niño o niña, el siguiente tiro va con mala leche. ¿Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Pues que tendréis que deshaceros de ellos. Hablan como si fueran de Los Soprano. Bajan la voz, miran a derecha e izquierda y dicen "tendréis que deshaceros de ellos". Sólo les falta añadir aquello de "pero que parezca un accidente".


Están diciendo que, después de vivir juntos uno, dos, tres, cuatro o diez años y de pasar juntos una, dos, tres, cuatro o diez gripes, tú en la cama y él hecho una rosca a los pies, tienes que dejarlo en un descampado o llevarlo al veterinario para que le ponga la inyección. Y que parezca un accidente, que no tienes más remedio. Si yo fuera el abuelo de los que recomiendan ésto no me bajaba a mear en ninguna gasolinera.

El problema se llama toxoplasmosis y, según la creencia popular, es una cosa que transmiten los gatos y que provoca abortos o malformaciones en el niño. Hay mucha gente que se lo cree, como lo de que si haces el amor en una cama con sábanas negras en una noche de luna llena y con los conciertos de Brandeburgo de fondo tienes más posibilidades de que tu hijo sea rubio. Yo tengo un amigo que tuvo un hijo mulato y su mujer le dijo que era porque habían comido mucha morcilla. Lo mejor es informarse.

La toxoplasmosis es una infección parasitaria generalizada causada por un organismo unicelular de tipo parasitario llamado Toxoplasma gondii. Los gatos contraen la infección al comer un roedor o un ave infectada. O sea, que si tu gato sólo come pienso y latas, no puede contraer la infección. El parásito se reproduce en el intestino del gato y algunos “huevos” del parásito acaban en la caja, arena o tierra donde el gato desecha sus excrementos. Estos “huevos” se vuelven “activos” (es decir, tiene capacidad para transmitir la enfermedad) transcurridas al menos 24 horas y resisten la mayoría de los desinfectantes. O sea, que tienes que limpiar el cajón de tu gato cada día con guantes.

Tampoco es tan malo si lo comparas con el "tendrás que deshacerte de él". Más peligro que los gatos tienen las verduras sin lavar, la carne curda, el jamoncito. Ojo, la infección activa ocurre sólo una vez en la vida y la persona se vuelve inmune por el resto de su vida. Esa historia de una conocida de una vecina que tuvo tres abortos por toxoplasmosis también es una leyenda urbana. Un consejo atrevido: si tu ginecólogo te recomienda que te deshagas de los gatos, deshazte de tu ginecólogo. Si no ha actualizado sus conocimientos sobre la toxoplasmosis, igual tampoco conoce la epidural.

Será difícil que logres convencer a la gente a la primera. Te mirarán de reojo y pensarán que eres un fanático de los animales y que no tienes ni idea y. Acostúmbrate; es lo más normal cuando vas a ser madre/padre por primera vez. Todo el mundo sabe más que tú. Cuando el niñ@ esté a punto de venir al mundo el frente anti-gatos volverá a la carga. ¿Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Pues que tendréis que deshaceros de ellos. Lo mejor, piensas, es que me deshaga de ti y comienzas a maquinar cómo puede parecer una accidente. En esa ocasión, la matraca viene con la supuesta difícil convivencia entre niños y animales. La imagen que todo el mundo tiene está sacada de los dibujos animados: los taimados gatos se acercan a la cuna del bebé para arañarlo o algo peor porque tienen celos del recién llegado que les ha robado la atención.

Hay reglas de presentación entre niños y mascotas pero creo que será más instructivo que os contemos cómo lo hicimos nosotros. Todos sabemos que a los gatos les gusta la vida plácida y ciertas rutinas. Pues respetémoslo. Que les gusta que les hagan mimos. Pues respetémoslo. Que nada quede sin que ellos metan el hocico. Pues respetémoslo. La llegada de un hijo no tiene porqué significar una revolución y un cambio brusco de costumbres, sino una adaptación progresiva de todos a todos. Cuando prepares el cuarto del niño, deja que tus gatos curioseen todo lo que quieran, que comiencen a familiarizarse con los nuevos muebles, olores y normas: por ejemplo, que hay sitios (como la cuna) a los que no se pueden subir. Bájalos pero sin armar escándalo. Es mejor repetir las cosas cien veces sin alterarse que una o dos gritando. Es una actitud que te servirá para el niño. 


Cuando no estés, cierra la puerta de la habitación del niño.
Te encontrarás también con que la tía Pepita se queja porque el arrullo que hizo está lleno de pelos de gato. Procura que la ropa del bebé no se llene de pelo pero tienes que hacer entender que vives con gatos y que es inevitable la presencia del pelo. Será complicado pero te servirá para cuando todo el mundo quiera opinar sobre si el niño debe o no debe comer chuches. Los que mandáis sois vosotros. No es una democracia. Sigue jugando con tus gatos pero no estés más cariñoso porque pienses que después los vas a hacer menos caso. Las cosas tienen que cambiar lo menos posible.

Y llega el nacimiento. La primera impresión es muy importante. Lo mejor es que el padre u otro familiar al que le gusten los gatos coja alguna prenda usada por el bebé y un pañal con sus primeras cacas para llevárselo a los gatos. Discretamente, sin dar explicaciones. Déjalos en el suelo y acaricia a los gatos mientras ellos huelen las prendas y las heces del pequeño. La llegada a casa es importante. No tiene que ser la cabalgata de los Reyes Magos. Lo mejor es que estéis sólo los padres y que sea él quien coja al niño en brazos. La madre, que lleva varios días sin aparecer y que huele raro debido a las hormonas, puede agacharse (si la episotomía se lo permite) para hacer mimos.

Y llega la presentación. Es importante que la tía Pepita no esté para que no arme un escándalo. Nosotros dejamos al niño en la cama y las gatas se acercaron a olerlo. Lo olieron, lo olieron y se fueron tras comprobar, pensamos, que olía como los pañales. El resto fue la instalación de una nueva rutina en la que no hay que pasarse ni de sobreprotección ni de relajamiento. No pasa nada porque, durante algún tiempo, los gatos duerman fuera de la habitación porque cerréis la puerta. Vera y Marea se acostumbraron a que la puerta de nuestra habitación se cerraba durante la noche y se abría por la mañana.

Nos pareció que comprendían que era nuestro cachorro y que queríamos un espacio para cuidarlo. De hecho, Vera adoptó el papel de protectora y, cuando el niño lloraba, maullaba para avisarnos e incluso nos mordía si no nos poníamos las pilas enseguida. También reclamaban su tiempo. Cuando el peque estaba dormido, venían a pedir mimos o con sus juguetes en la boca para tener su rato de esparcimiento. A los cuatro meses, Mario se fue a dormir a su nuevo cuarto y Vera y Marea volvieron a dormir con nosotros.

A medida que el niño se hace mayor, las identifica y se ríe en cuanto las ve. Marea se deja caer a su lado y deja que Mario le coja el lomo y, si algo no le gusta, el aparta con la pata sin sacar las uñas. ¿Y si algún día se las saca? Pues no pasa nada. Nada de dramas. Están jugando. Disfruta con ellos.




4 comentarios:

  1. Sí, es la última moda. Ahora todos los portales de anuncios como ebay, o milanuncios están plagados de cosas como "estamos embarazados y tenemos que regalar a nuestro querido Misifú". Vomitivo.
    Ojalá sus hijos les paguen con la misma moneda cuando sean mayores.

    ResponderEliminar
  2. La gente ya no sabe qué inventar. El texto genial, la verdad es que te saca más de una sonrisa. Mis padres siempre están igual y eso que no estoy embarazada ni tengo pronóstico de estarlo en los próximos 10 años. Pero nada, ellos erre que erre. Yo creo que a la gente le gusta quejarse y cuando ya ha cubierto su cupo, empiezan a intentar dirigir la vida de los demás. Los gatos siempre son fuente de discusión. Quizá es porque la mayoría de la gente no los entiende, por eso los abandona, los regala después de cinco años de convivencia y cosas así... Y por eso los padres/hermanos/familia pesada están siempre con la palabra "gato" en la boca... En fin, qué te voy a contar que no sepas. Un beso!!

    ResponderEliminar
  3. Genial la entrada,desmonta todos los chismes que se dicen al respecto.Muy bien documentada.Felicitaciones hay que difundir este tipo de informacion .Como siguen los nenes cariñitos para ellos de parte de Merlin.

    ResponderEliminar
  4. Simpre me alegran un montón las entradas que hablan de toxoplasmosis..es que ya es hora de informarnos! ojalá todo el mundo se preocupara de informarse y leer entradas como las tuyas! son geniales!

    ResponderEliminar