domingo, 23 de octubre de 2011

Un encuentro inesperado

Tiene los ojos marrones, enormes y líquidos enmarcados en una carita de perra preciosa. Tiene la mirada humillada y baja, con una mezcla de miedo, de desconfianza y de ganas de que alguien la quiera mucho y la salve de su destino.


Tiene la piel sucia y mate, entre ella y sus costillas no hay nada, ni un sólo gramo de grasa. Lleva la cola entre las patas y solamente un momento la he visto moverla tímidamente, como si no terminara de creerse que estábamos allí para ayudarla. 


Hay algo que no está bien en las patas de atrás y en sus mamas. Las tiene hinchadas, el flanco pelado, las patas de atrás algo torcidas. Las garrapatas y las pulgas se la están comiendo y está tan débil y tan asustada que cuando se pone en pie las patas le tiemblan. También tiembla cuando la acaricio. Tiembla y me mira con los ojos llenos de duda y de miedo. No sabe quiénes somos. No sabe que ya la queremos.


La hemos encontrado esta tarde en una curva cuando íbamos en el coche por una carretera secundaria en Bizkaia. Estaba hecha un ovillo junto a la carretera y hemos pensado que estaba muerta. Nos hemos bajado, le hemos dado un trozo de pan y hemos tenido que seguirla por el monte y el pueblo durante casi una hora. No se dejaba coger. No nos dejaba ni que nos acercáramos a ella. Un vecino nos ha dicho que lleva más de una semana dando vueltas por ahí. Nadie se ha ocupado de ella.


No nos hemos querido dar por vencidos. Uno por arriba y otra por abajo, uno la seguía y otra la esperaba al final de los caminos con un trozo de pan para convencerla. Una y otra vez. Hasta que al final la pobre no ha podido más. Se ha encontrado de nuevo conmigo mientras escapaba de Iban y ya no ha tenido fuerzas para escaparse. Me he acercado a ella y ha bajado la cabeza, humillada y rendida, ha plegado las patas de atrás temblorosas en el suelo. Y se ha dejado coger.


Con una cuerda hemos hecho una correa improvisada y la hemos llevado al caserío de Iban. No nos hemos atrevido a traerla a casa con los gatos . La hemos metido en una habitación con pienso y agua fresca, con una colcha en el suelo para que pueda tumbarse y descansar, la hemos acariciado mucho, mucho tiempo. La hemos acariciado tanto que al final se ha hecho un ovillo a mi lado, encima de la colcha y ha suspirado. Ha suspirado como un perro derrotado. Nos ha roto el corazón.


En unas horas la llevaremos al veterinario. Le quitaremos los parásitos y le curaremos las heridas del cuerpo. Y con el tiempo si tenemos mucha suerte a lo mejor sabemos curarle también las heridas del alma. Para que se olvide para siempre de las personas que no han sabido quererla como se merece.


Ya os contaremos. 

9 comentarios:

  1. Suerte, cuentanos como va todo

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  2. QUE DIOS OS NENDIGA AMIGA AMIGO.GRACIAS GRACIAS GRACIAS.ME HE CONMOVIDO.

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  3. QUISE DECIR BENDIGA ES QUE TENGO LAGRIMAS EN LOS OJOS NUBLADOS POR LA EMOCION.

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  4. Es imposible pasar de largo, ¿qué tendremos en la cabeza? Me pregunto qué haré el día que me vea en esa situación, supongo que lo mismo que tú, dejarme guiar por el corazón y hacer oídos sordos a los comentarios de los que no entienden que esto es algo visceral, inevitable.
    Seguro que conseguís curarle las heridas, las de los dos tipos, con cariño todo se consigue. Bien hecho Eva!!!

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  5. Qué bonito... Yo si paso de esas cosas, me vuelvo a casa con la conciencia tan revuelta...

    Con mi perra fue igual. Abandonada, sola... fue una prima mía quien la encontró cerca del pueblo donde trabajaba. Le estuvo dando la mitad de su bocadillo durante unos días, hasta que nos la trajo y no pudimos decirle que no.

    Después de muchísimos años, le seguían asustando los bastones, las muletas, cualquier cosa con forma de palo... y aunque comía perfectamente, cuando tenía la oportunidad buscaba en la basura de casa, como en un recuerdo perpetuo de todo lo que tuvo que pasar en su día.

    Me alegra mucho que haya gente como vosotros. Que no se queda indiferente ante esas cosas.

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  6. Que la vida misma te devuelva estas bellas acciones. Es ley universal!!

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  7. Si todo el mundo fuera como vosotros..estas historias siempre me ponen la piel de gallina y me impresionan..gracias por existir.

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  8. Llorando te digo, GRACIAS

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  9. Se me escapa la lagrima... qué suerte habeis tenido de encontraros...

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