lunes, 7 de noviembre de 2011

El gato jardinero

Yo siempre he sido una negada con las plantas, lo reconozco. Mi abuela tenía plantas por toda la casa y las tenía todas preciosas, daba igual si estábamos a cuarenta grados en verano o a cuatro bajo cero en invierno. Mi madre ha debido heredar el don y la terraza de su casa parece un vergel, con todo tipo de plantas. 


Y ahí se perdió el gen verdícola de mi familia.


Soy tan negada para las plantas que cuando vivía en casa de mis padres y ellos se iban de vacaciones, mi madre construía una obra de ingeniería formada por bañeras, botellas de agua agujereadas y diferentes niveles de tiestos donde apilaba todas las plantas de casa una encima de la otra para que se fueran regando solas. De nada servía recordarle con cara de buena que yo no me iba de vacaciones y que perfectamente podía regar las plantas en su ausencia. Sólo con oír mi ofrecimiento mi pobre madre perdía el color. 


Yo creo que prefería matarlas con sus propias manos antes que dejar que yo las cuidara. 


En fin, el caso es que cuando me vine a vivir a mi casa me planteé como un reto personal tener mis propias plantas. Vivas a ser posible. Después de asesinar a dos, con las orquídeas me di por vencida. Claramente las orquídeas y yo tenemos un problema de compatibilidades. Yo creo que las puñeteras se mueren nada más verme sólo para fastidiarme. 


Así que me pasé a las plantas-Rambo. Esas plantas que no se mueren nunca. Esas plantas que las dejas sin regar dos meses, las quemas con un soplete y las tiras de un cuarto piso y ellas siguen luciendo con las hojas verdes brillantes y maravillosas. En definitiva, esas plantas que Dios creó para que mujeres como yo podamos tener algo verde en casa que no sea una tortuga.


Y ahí estaban mis plantas-Rambo. Verdes, lozanas, irreductibles... hasta que llegaron los gatos.
Sospecho que el asesino homicida es Ikatz, pero perfectamente podría ser Casper con su cara de yo-no-he-roto-un-plato. O los dos. Sí. Estoy segura de que son los dos. Que uno vigila detrás de la puerta mientras el otro comete el delito. 


Pero los malditos son buenos. 
Son muy buenos. 


En un año no he sido capaz de pillarlos nunca. Lo único que encuentro es el ficus descompuesto, temblando, abrazado el pobre al marco de la puerta y toooda la tierra desparramada por el suelo, por encima de los muebles blancos de la habitación, por encima de la cama (en forma de pisaditas de gato. Son ellos, no pueden negarlo), por encima de los libros de mi mesilla... no importa el cuidado que ponga. Más tarde o más temprano siempre termino dejándome abierta la puerta de la habitación el tiempo suficiente para que ellos se cuelen y me la líen.


Y es que no deja de ser una paradoja que una asesina potencial de plantas como yo tenga en propiedad dos gatos jardineros.





He buscado en internet y he encontrado soluciones de todo tipo: 
  1. Envenenar a los gatos (un poco extremo, sí, aunque no creáis que no lo he pensado...)
  2. Poner el tiesto en un alto (no, venga, de verdad, ¿¿¿poner en alto un tiesto de veinte kilos???)
  3. Pasar por el tiesto una peladura de naranja ( no funciona. Sacan la tierra y luego se comen la peladura para reponer fuerzas..)
  4. Poner piedras encima de la tierra (lo probaré)
  5. Poner pimienta cayena espolvoreada en la tierra (me da miedo que esta solución derive en la primera y el tema acabe en tragedia...)
Y vosotros, ¿qué hacéis?

21 comentarios:

  1. Yo compré unos dinosaurios de estos de los chinos para ponerle por encima a la tierra. Cada planta parecía una maqueta de lo más molona, pero no funcionó. Juegan al hockey con los dinos. Luego les puse piedras, conchas o cualquier cosa minimamente decorativa y ya va mejor. Lo que es la tierra, porque lo que es la hoja de algunas se hacen sandwiches con ellas. Por eso las pongo en alto. Hasta que levantan la cabeza y las ven y se suben, claro. O sea, que las plantas y yo vamos sobreviviendo como podemos. Siento no ayudarte más.

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  2. Tenía pensado contarlo... lo resumo:
    -hace unos años mi novio me regaló una planta para que dejase de decir que estaba sola... (un poco triste, sí.. jeje)Sí, era una planta-Rambo, debido a mi malísima mano con las plantas. En 4 años no ha crecido ni medio palmo la pobre... Pero se mantenía más o menos verde.
    -Hace un año, la dejé en su casa para no tener que llevármela 500km al norte y luego volverla a llevar
    -A estado un año en su casa hasta que me he vuelto a acordar de ella y he reclamado la custodia
    -La podé un poquito (no porque hubiese crecido) y la coloqué en mi habitación
    -Medio segundo después, Umpa Lumpa sin olerla previamente se comió dos ojos delante de mi cara
    -Le asusté, le eché agua
    -Medio minuto después se comió otras dos...
    (a la pobre planta ya le quedaban pocas hojas libres)
    -La subí al sitio más alto de la casa
    -Un día después había en la estantería arena de la planta y sólo le quedaba una hoja viva
    -Dos días después se la devolví a mi novio a ver si consigue que resucite.

    Umpa Lumpa no se esconde, de hecho creo que lo hace sólo cuando estoy presente, porque sabe que me fastidia más.Y no, ni ponerle limón vale (ya lo he intentado con otras cosas).

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. HHHHHHa estado... quería decir...
    Y se ha comido dos hojas... no dos ojos... jeje pero lo de los ojos tampoco se le da mal...

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  5. Decirmelo a mi con la llegada de Merlin,lo unico verde aqui son las lechugas en la nevera.

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  6. Mmm... yo también mato plantas sin querer.

    ¡Montemos la sociedad de asesinas vegetales anónimas!:

    -Yo maté al ficus de mi madre. Dos veces.
    -Yo, una buganvilla tras una lenta agonía.
    -A mí se me quemaron las rosas del jardín un día que olvidé ponerles el puñetero plástico protector.
    -Dejé abierto el invernadero y lo asoló una plaga de langostas.

    Lo único que me ha durado varios años ha sido un cactus. Le dije a HH de tener cactus, porque me gustan y porque son los únicos supervivientes a mis manazas. Probamos, para ver cómo se resolvía la relación gato-cactus. Yo pensaba "los gatos no son tontos, evitarán los cactus porque tienen espinas".

    Sólo te diré que Edgar parecía Espinete. Seguí encontrando espinas en su pelaje una semana después.

    Después de eso, lo intenté con potos colgantes, pero no hubo éxito. En dos semanas tuve que celebrar el funeral.

    Creo que tendré tortugas.

    PD.:Descuida Irene, lo de la H sabíamos que era un error. Lo de los ojos no lo entendí muy bien, me costó ver la metáfora. ¿Te pasa como a mí, que te has levantado hace poco de la siesta?

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  7. ¿Qué tendrán los ficus que tanto les atraen? Estrellita la ha tomado con mi ficus, que tiene casi 8 años. No solo lo escala sino que disfruta escarbando hasta llegar a la raiz. Probé lo de las pieles de naranja o limón, pero se dedicaba a enterrarlas en la propia maceta para que no oliesen... fue peor el remedio. Puse una especie de rejilla encima de la tierra, pero debe ser superdivertido sacarla y esparcir la tierra con ella. Lo último que se me ha ocurrido es poner un trocito de crema para limpiar zapatos, de esa que viene en una lata y que es sólida, porque es el único olor que no soportan. Problema: mi casa huele a alcanfor mezclado con caca de gato y no se si mi ficus va a terminar intoxicándose...

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  8. Irene, si quieres te elimino la entrada y te doy otra oportunidad jajajajaaaa (que conste que en la BB se ha quedado el mensaje grabado, así que estás en mis manosssss)

    Me parto con vosotras, más que buscar una solución, lo mejor va a ser lo que dice Elvira. SAVA (Sociedad de Asesinas Vegetales Anónimas). No me digáis que no mola mucho...

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  9. Yo oí en bricomanía hace muchos años un truco (un poco bestia, pero a situaciones desesperadas....

    Consiste en hacer bolas de celo, pero con la parte que pega, al aire. Rodea la maceta pro la parte de arriba con esas bolas. Así, cuando salten, se les pegaran en el pelo y se están tres horas para deshacerse de ellas, en teoría, les da tanta rabia que después de un par de veces, con ver las bolas no subirán... por probar...

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  10. Pues yo me cargo hasta los cactus (ahora mismo tengo un cactus que me traje al trabajo (por eso de que absorben radicaciones) y las ha debido absorver las de toda la planta pq está más que muerto; pero me temo que no ha sido por eso si no por la(mi) mano negra....).
    Je, je lo mejor de gatos son las pruebas del delito: las huellitas por todos los sitios, las flores (tipo siemprevivas) en la pechera de la gata persa de mi madre.....unidas a su cara de yo pasaba por aquí.....

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  11. Corrijo ;-))

    Pues yo me cargo hasta los cactus (ahora mismo tengo un cactus que me traje al trabajo (por eso de que absorben radicaciones) y las ha debido absorber las de toda la planta pq está más que muerto; pero me temo que no ha sido por eso si no por la(mi) mano negra....).
    Je, je lo mejor de gatos son las pruebas del delito: las huellitas por todos los sitios, las flores (tipo siemprevivas) en la pechera de la gata persa de mi madre.....unidas a su cara de yo pasaba por aquí.....

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  12. Hola...Has probado a comprarles "hierba de gatos": se puede comprar en zooplus y es como una mini-maceta con semillas, la riegas 3 dias y sale hierba que a ellos les encanta comer (asi dejan en paz las otras plantas :-) y tiene el efecto purgante de la malta. Buena suerte.Cris

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  13. Mi faraoncito tenía pasión por la jardinería de tierra cuando era pequeño; ahora que es un jovenzuelo se pirra por los floreros, bebe en ellos como un descosido. Yo creo que le sabe a refresco de sabores: refresco de margarita, refresco de lilium, refresco de hortensia... Cuando no bebe, se tumba al ladito como quien toma el sol bajo una palmera, y ¡como me luce allí el sinvergüenza! Conclusión: dejó una pasión por otra. Pero recuerdo que lo de las piedras me daba buen resultado. La hierba para gatos no falta casi nunca en casa, la reclama él mismo, pero nosotros se la plantamos; le gusta especialmente la de Leroy Merlin porque es ancha y carnuda. Saudiños.

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  14. Bueno, ante todo darte una malísima noticia: los ficus pueden ser venenosos para los gatos.

    Y después, tanto para el ficus como para otras (en este sentido somos hermanas de patosidad, y lo único que me está aguantando es una "yucca elephantipes" (del Ikea), porque oiga, NI EL BAMBÚ DEL DÍA.
    Mi marío me ha puesto, recubriendo el tiesto (recortando la parte del tronco), tela metálica. Porque a las mías no les daba por la ensalada (ahora a la pequeña sí, se hace unas ensaladas de yucca que no veas): sobre todo les atraía hacer la fiesta de la tierra: por toda la casa la esparcían.
    Si quieres, te mando alguna fotillo por si te da una idea.

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  15. Nada, la hierba de gatos no les interesa en absoluto, ya lo intentamos...es la única hierba que no se comen :-(
    Azul, no se comen las hojas...espero

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  16. A mi gata de acogida le gusta la lechuga !! Cuando me preparo una ensalada siempre me pide
    alguna hoja de rúcula, canónigo....

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  17. Lechuga? qué bueno, jejeje, nunca había oído de un gato lechuguero :-) los míos juegan con las hojas de lechuga, pero si se les pasa por la cabeza comérselas. Son poco sanos...

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  18. Pues me temo que nuestra humana optó hace tiempo por macetas pequeñas en sitios gato-inaccesibles (que no te vayas a pensar que abundan...) Y es que todavía se acuerda del mal fin que sobre todo Elmo pero un poco entre todos le dimos a su preciosísimo helecho... (Ejem, ejem...)

    ¡Saludetes gatunos!

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  19. Nosotros les pusimos piedras blancas y funciona a la perfección. Eso sí, que no sean piedras muy pequeñas porque seguro que las quitan y se convierte en un juego nuevo. y a parte, prueba a tener hierba gatuna o unas cintas que puedan comerse una planta y no las plantas-rambo. ¡suerte!

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  20. jajajajajaja estoy contigo, lo de envenenar a los gatos me parece algo extremo :) Yo solamente tengo tres tiestos con hierba para que se la coma lupe, no me atrevo a tener nada más...y si utilizas el tiesto para algo que no incluya plantas? :)

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  21. Creo que vamos a optar por la opción de las piedras blancas. Parece que quedan bastante bonitas y que puede ser una medida eficaz. Espero no ser demasiado ingenua. Os seguiré contando

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