viernes, 25 de noviembre de 2011

¿La vida qué tal? ¿bien, o en familia?

A estas alturas de la vida ya me he dado cuenta de que es tarde para dedicarme a los bichos de forma profesional. Así que he decidido dedicarme a ellos de forma oficiosa. Tengo un trabajo honrado, pago mis impuestos honradamente, hasta pago mis multas honradamente. Soy tan honrada que doy asco. Me levanto en el metro para dejarle el sitio a las embarazadas. Mantengo la puerta abierta para que las ancianas pasen sin agobios. Soy un encanto social. Así que técnicamente no debería haber ningún problema. Quiero decir, son gatos y perros, ¿no? no es como si hubiera decidido dedicarme de forma no oficiosa a acuchillar abueletes en la puerta del metro, ¿verdad?.  Pues sí. Es exactamente igual, o por lo menos provoco reacciones similares y por lo visto ofendo a todo el mundo con mi estúpida actitud solidaria. 


Ofendo a mi santa suegra

-          ¿Por qué no os lleváis ese perro a una perrera?
-          ¿Por qué no te llevamos a ti a una residencia?

No. Esa respuesta no fue mía. No es que no lo pensara pero hay cosas que una nuera no puede permitirse decir. Y menos aún cuando todavía no te has casado con el hijo y andas ahí a verlas venir. Y además que mi suegra es maja y no se merece esa respuesta. Pero le llegó envuelta con un lacito. Y aunque le puse mala cara a mi novio – hay que ver, cari, cómo te pasas – mi yo más diabólico aplaudió con ganas la respuesta. Plas, plas, plas. Me gustó tanto que estoy deseando que alguien me vuelva a preguntar lo de la perrera para soltársela como si fuera una ocurrencia mía. No me digáis que no es buena.

Ofendo a mi santa madre

-          ¿Tú sabes la cantidad de dinero que te estás gastando en esos animales?

Mi madre dice la palabra “animales” como si la estuviera escupiendo. Como si fuera mejor que me gastara el dinero en un seguro de defunción que me vaya pagando un nicho como Dios manda para cuando estire la pata. Para ser sinceros, sospecho que mi veterinario ha pagado parte de su modernísima y preciosa clínica a costa de mis gatos y mis perros. Pero seguro que es una parte pequeñita. Y además, los veterinarios también son criaturas de Dios y también tienen derecho a comer todos los días. Los pobres.

Cuando era más joven…venga, vale, cuando ERA joven y mi hígado también lo era, me gastaba más un fin de semana en katxis de cerveza y en cubatas de 43 con cola – por Dios, qué asco, la de litros que pude beber de ese brebaje inmundo – de lo que mis gatos se llevarán en vacunas en toda su vida. Si hubiera ahorrado todo ese dinero durante todos los años que mantuve vida nocturna, ahora podría mantener yo sola a todos los gatos de Euskadi. 

Y a cuerpo de rey.

El caso es que no recuerdo ni una sola vez en que mi madre me echara en cara la cantidad de dinero que me estaba gastando en juergas y varios. Así que he llegado a la conclusión de que a mi madre no le importa que me coma viva una cirrosis hepática, pero no soporta la idea de que mi sofá esté lleno de pelos de gato. Así es mi madre.

A ella no le digo lo de la residencia porque a una madre no se le dicen esas cosas. Y además, con esto de la crisis nadie me garantiza que un día no tenga que plantarme en la puerta de su casa con dos bragas en un hatillo, los tres gatos y los dos perros. Así que me voy a ahorrar las chulerías. Por si acaso...


13 comentarios:

  1. Vamos,vuelves al principio cuando conocí tu blog ,lo he leído con gusto por el fino toque de humor que destila tu narración,buena muy buena entrada.Te felicito,porque no solo de gatos vive la mujer o el hombre,sino de narraciones amenas y de fino humor.Fidel

    ResponderEliminar
  2. jejeje, BUENÍIIIISIMA LA ENTRADA!!!

    La respuesta es genial...
    Yo no llamo tanto la atención, porque no es tan exagerado, pero alguna vez, por las circunstancias sí que me han dicho alguna cosa:
    -¿Por qué?
    -Pues porque me da la gana. Me sale de ahí. Tú te gastas el dinero en ropa todos los fines de semana y yo me lo gasto en lo que me dé la gana, que no molesto a nadie.

    A veces la gente lo dice como si les estuviésemos cargando a ellos el problema...

    Y yo, desde que tengo al Umpitas, sólo me quejo de una cosa: la enorme dificultad para viajar con un animal ( o es imposible o los precios son increíbles (40 euros en Renfe... más que mi billete))

    Y me pueden decir que molesta...
    No sé a quién porque el Umpitas es el que menos guerra da en el tren de todos los seres vivos viajantes:
    -Naaaaaaaadie habla con el móvil desde las plataformas (pese a que lo dicen por megafonía en español y en inglés...)
    -Hay gente fea y a mí me molesta si me tocan en frente... y no por ello Renfe les hace pagar 40 euros más.
    -Hay gente que lleva mucho más equipaje
    -Hay gente que tose a más no poder, que pide levantarse 10 veces en dos horas, que hablan a voces con el compañero para que todo el mundo se entere de lo listos y ricos que son...

    Y no por ello pagan más.

    En lo demás, yo soy yo, y mis circunstancias. En mi casa hago lo que quiero y con mi dinero hago lo que me da la gana.

    Ahhh, otra cosa... me hace gracia la gente que encuentra un fin benéfico en el dinero que me dejo en el Umpitas (parece que me dejo un dineral... pero el saco de pienso del Mercadona me cuesta 4 euros y me dura un mes... y la arena por el estilo...).
    Me gasto el dinero en animales incluso callejeros... con la cantidad de gente que hay pasándolo mal en el mundo.

    Eso es lo que me parece más patético de todo. Como si quien me lo dijese estuviese dedicando la mitad de su fortuna a ayudar al prójimo.

    Que conste que yo doy comida tanto a la persona que viene a pedir a mi puerta como al gato que viene a maullar debajo de mi ventana. Las dos circunstancias se han dado en el último mes.

    Ea!

    ResponderEliminar
  3. bueno, tengo que decirte que leo tu blog desde hace unos días, ya que te sigo desde esperanza felina.
    Me he reído tanto...jaja.
    A mi me pasa igual con mi suegra. La pobre mujer (es muy buena mujer) nunca ha tenido animales y nos encontramos a Nica en la calle y nos la dejó subir a su casa, dónde se quedó hasta que nos independizáramos.
    Nunca la tocó y siempre la dejó en el cuarto de mi pareja encerrada. La gata sólo conocía el cuarto de mi chico y la cocina. Si se subía a algún sitio chillaba despavorida... pobre animalito!, ¡La de sustos que se llevó!

    Mi madre tiene muchos perros, pero aun así, siempre me dice que no sé como puedo vivir con tantos pelos... en fin.

    La gente no entiende que el amor por los animales es grande e incondicional...
    Mi suegra no comprendería si yo le dijese que quiero a mis gatos como querré a mis hijos, porque dice que no es lo mismo porque son "animales" (imagínate como lo dice) y un bebé es un ser humano... ARggg! Me entran ganas de gritarle y quedarme tan pancha!


    Pues eso, que bien que haces defendiendo tus cosas. Y controlando tus impulsos asesinos para con tu suegra y tu madre! ;P

    ResponderEliminar
  4. Muy buena entrada, sobre todo me gusta lo que dices acompañándolo de esas preciosas imágenes. No es necesario que justifiquemos porqué compartimos nuestra vida con los peludos, simplemente las imágenes lo dicen todo.

    A mi me pasa igual, la gente no entiende que tus gatos son tu familia.

    ResponderEliminar
  5. Yo tambien me he reído un montón... y con los comentarios!!! En casa, por suerte, nos gustan a todos los "animales" y forman parte de la familia... Y suerte tengo, que si voy de vacas, mis mishos me los cuidan super bien mis padres.
    No os dan ganas de estrujar a alguien cuando os dice... ¿animales en casa? ¿porque no te dedicas a tener niños como las personas "normales"?... entonces me acuerdo del anuncio de la cerveza y del significado de "normal"... jajajaj

    ResponderEliminar
  6. Me encanta.
    A mi me dicen mucho lo de "El dinero que te gastas es indecente" o lo de "tus bitxos viven mejor que yo . Y siempre respondo desde hace años lo mismo "ay! perdona, que creo que te ha parecido que me interesa tu opinion" y a la otra digo "si quieres te apadrino" y se ofenden :P

    Sobre lo de que no entienden como tengo tantos animales, yo lo que no entiendo es como pueden seguir andando cuando ven uno en la calle. Yo lo pillo, luego ya veremos a quien se lo encasqueto ( amigos, vecinos, jefes...) pero en la calle no lo dejo. Y si, yo si dejo en la calle a un ser humano y si, me niego a dar dinero para el tercer mundo, los animales no tienen voz, asi que como no saben hablar me imagino lo que dicen y me dicen " salvame". ¿ Estoy loca? puede ser. ¿ me gustaria ser una de esas personas cuerdas? NUNCA.

    Saludos Eva,

    ResponderEliminar
  7. Hola Eva! vaya si me identifico con esta entrada...excepto en que yo no me contengo tanto como tu y o me marcho cuando me sueltan las "preguntitas de marras" o contesto con cajas destempladas. Como me dice mi chico me estoy convirtiendo en una gato-adicta...que le vamos a hacer. un beso fuerte desde Suiza. Cris:-)

    ResponderEliminar
  8. Ay! O todas compartimos la misma familia (jejeje) o hay una plaga en el mundo de personas empeñadas en decirnos qué es lo correcto...espero que sepan vivir su propia vida ya que tienen tan claro como vivir la nuestra...

    ResponderEliminar
  9. A mi el reproche de la cantidad que me gasto en mis chispis aún no me ha llegado pero si el de: "con la cantidad de niños que hay pasando hambre", este si que me pone a cien.
    Primero poruqe el que te lo dice ni ayuda a esos niños ni por descontado a gatos, perros y demás y segundo si porque yo dejara de gastar en mis chispis esos niños dejaran de pasar hambre que tenga todo el mundo por seguro que yo no me gastaría un duro en ellas y haría ese inmenso sacrificio en beneficio de la humanidad.
    Además ¿porque se da por hecho que si ayudas a los animales no ayudas tb a personas que lo necesitan?.

    ResponderEliminar
  10. Cómo te entiendo, yo "oculté" a Sirio y Estrellita durante casi 5 meses para no tener que escuchar a mi familia... Afortunadamente, se limitan a hacer bromas del tipo "un día vas a salir en la TV"...
    De todas formas nunca he pedido dinero a los que me critican, nunca les he encasquetado a mis gatos, siempre me he buscado la vida para organizarme durante mis vacaciones, para llevarlos al veterinario... acaso molesto a alguien???

    ResponderEliminar
  11. Yo también he tenido que aguantar esos comentarios,la verdad que cada uno con su dinero hace lo que quiere,yo no me meto en que se gasten un montón en tabaco,en ropa super-cara,o en lo que quieran.Yo tengo un gato y desde siempre me he gastado lo que he querido en él:le he traído regalos de mis vacaciones,no les ha hecho ni caso,le compro pienso del muy bueno,no se lo come,con la consecuencia de donarlo a la protectora,por lo menos alguno lo aprovecha,le busco juguetes interactivos y se los compro,nada que pasa de ellos y le hace mas ilusión una caja de zapatos que eso...Así que como dice mi madre cómo te gusta gastar dinero para nada,pues sí lo gasto y muy a gusto.
    Además tengo apadrinados a una familia de gatos y a otro suelto,ahora cuando mi economía no está en su mejor tiempo,pero me da igual.
    Y si,yo tampoco doy dinero para los niños del tercer mundo,y aunque quede bastante mal decirlo,sólo suelto algo cuando quien me pide tiene algún animalillo con él,asi que me digan lo que quieran,que yo hago como mi gato,si no me dices latita no te hago ni caso.
    Acabo de empezar a leer tu blog,me encanta porque me veo reflejada en parte en algunas de tus historias,ah!tienes unos gatos monísimos.

    ResponderEliminar
  12. Me siento totalmente identificada contigo. Y la respuesta de tu pareja ME ENCANTA jajaja! alguna vez la soltaré yo también.

    ResponderEliminar
  13. Hola Eva, pues tienes toda la razón y como todos me he sentido muy identificada. He visto como por el camino se iba apartando la gente que pensaba que eran amigas...por no comprenderme o no querer. Me llaman la loca de los gatos, la que prefiere quedarse en casa que ir a las discotecas, la que se gasta un pastón en cosas innecesarias...y al igual que tú estoy harta porque simplemente lo hago porque quiero y porque me hace inmensamente feliz ver como mis gatines salen adelante. Lo que me llena es saber que mi vida está repleta de cariño y de ronroneos que hacen que mi corazón se caliente. Quizás los que no nos entiendan tienen frío y soledad en sus corazones...

    ResponderEliminar