martes, 26 de julio de 2011

El retorno

Olía a gato que mataba.

Eso es lo primero que sentí ayer al abrir la puerta con el pie mientras sujetaba las maletas con las manos y el bolso entre los dientes.  Olía a gato que echaba para atrás. Todo lo demás estaba exactamente tal y como lo habíamos dejado cuando nos fuimos. Ni destrozos, ni arañazos, ni mordiscos, ni cacas (aunque los areneros tenían “regalitos” de sobra para celebrar un par de navidades…).

No me lo podía creer.

Los dos tan tranquilos paseándose entre nosotros, mirándonos como si nos acabáramos de ir, encantados de la vida (y Casper enorme, parece mentira lo que cambia de día en día). Soy tan inocente que estaba convencida de que me iba a ir de rositas después de haberlos dejado unos días solos en casa. Sin venganzas ni rencores.

Casi.

¿Casi?

Casi.

Ikatz se ha portado como un campeón. Tres mimitos, tres pasadas de hocico-a -mejilla de esas que le gustan a él y que te dejan la cara llena de pelos y tres maullidos a las cinco de la mañana por eso de que no pensemos que nos va a salir gratis el abandono.

¿Y Casper?

Antes de irme de vacaciones un impresentable intentó robarme el coche y me destrozó la puerta y la llave de arranque (desde el cariño y el respeto le deseo unas almorranas enormes, dolorosas y crónicas para el resto de su vida) y mi amigo el del banco ha aprovechado para colarme una factura de 60 euros por una tarjeta de crédito que es gratis, así que he tenido que pegarme una buena parte de la mañana pegada al teléfono con el garaje y con mi amigo el del banco. Os aconsejo que probéis a mantener una conversación seria por teléfono con alguien mientras tenéis un gato trepando por los vaqueros, enredándose en vuestro pelo, ronroneándoos en la oreja (en la misma oreja del teléfono) y sentándose en vuestro hombro como el loro de un pirata. Es una experiencia que hay que vivir.
-          Doña Eva, ¿me puede repetir su número de tarjeta?
-          Rrrrr….rrrrr….rrrrr….1, 7, 9…quita, 6, 5…jijiji, quitaaa….4…
-          ¿Cómo? Perdone, ¿doña Eva?
-          Sí, sí...3, 7,jijiji….4, 3…
Para acabar de rematarlo, he tenido la visita del técnico de internet esta mañana. Mi amigo el de las orejas grandes (Casper, no el técnico) se ha pasado toda la visita paseándose entre los cables, mordiendo todas las piezas que el pobre hombre dejaba por el suelo y metiéndose con él detrás de todos los muebles para encontrar los enchufes…más majo. Lo que sea con tal de asegurarse de que de allí no se iba nadie. Menos mal que he tenido suerte, he dado con un técnico enamorado de otra pirada de los gatos que tiene dos en casa y el pobre se ha armado de paciencia. Si es otro, en la que me descuido me lanza el gato por la ventana…

Ahora los tengo a los dos durmiendo juntos aquí al lado…parece que por esta vez me van a perdonar que me haya ido sin ellos. Por esta vez.



Nota adicional:
Ikatz se negó en redondo a acercarse al técnico de internet cuanto vino a casa. Lo miraba como a un bulto sospechoso desde el recibidor y de vez en cuando maullaba para llamar a Casper. Atención a la conversación con el técnico:
¿Eso es una gata?
No. Eso es un gato
¿Un gato? Pues maúlla como una gata


¿Jarrr? ¿en qué se diferencia el maullido de un gato del de una gata?

miércoles, 13 de julio de 2011

Apocalypse Now

La escena suele empezar siempre de la misma forma:

Los cinco kilazos de Ikatz están desparramados en algún lugar calentito de la casa (el sofá, la cuevita de peluche, encima del rascador, encima del equipo de música) mientras él reflexiona sobre el sentido de la vida y la filosofía existencial con los ojos cerrados y los bigotes relajados (parece que duerme,  pero es sólo para despistar…). Se respira la paz, la calma, la tranquilidad. 
Si los gatos tienen karma, Ikatz ES el karma de los gatos.
El Gandhi de los gatos gordos y felices.

Y de repente…

De repente los dos kilitos de gato macarra que es Casper le caen al pobre Ikatz encima desde el ángulo más imposible. Desde encima de la mesa. Desde encima del armario. Desde atrás. Desde debajo de la alfombra. Uno de estos días del susto Ikatz se quedará pegado al techo. Y a ver cómo lo bajamos de ahí….

Y empieza la juerga. Uno le muerde la oreja al otro mientras el otro le patea la cabeza al uno que encima maúlla como si le estuvieran persiguiendo dos pitbull rabiosos. Los primeros días me quedaba mirándoles aterrada y no sabía si llamar a Esperanza Felina o llamar a los GEOS.

Al final se lo consulté al veterinario que me dijo muy diplomáticamente que les deje en paz y que no me meta donde no me llaman. 

Y eso es lo que hago. 

Me acurruco en una esquina del sofá como un bicho-bola y me quedo mirándoles rezando para que no les oiga ningún vecino amante de los gatos y me denuncie por maltrato animal. (Oído desde fuera puede parecer que los estoy despellejando para cenármelos con unos pimientitos o algo peor…)

¿Creéis que exagero?

Mirad…



Guau, guau, gato

Nunca había visto un gato ladrar tan bien...y me encanta el cambio de registro cuando ve que lo están grabando. Guau, guau...ah, estás ahí con la cámara...ejem...gua....miau....miau...jajajajaja


martes, 12 de julio de 2011

Gaturro

Gaturro fue creado en 1993 por el argentino Cristian Dzwonik, un gato soñador y super divertido  que viene acompañado de toda una familia gatuna y humana desternillante. 


Esta es su web y este es un ejemplo de sus tiras. 


lunes, 11 de julio de 2011

Cariño, no seas bankero

No me importa lo que sean mis niños cuando sean mayores. Que sean lo que les haga felices. Quiero decir que cuando un día, digamos dentro de 5 años, venga mi Casper y me diga:
- Amatxu , quiero ser un pitbull
Yo me tragaré las ganas de decirle:
- Casper cariño ¿y por qué no te haces unas oposiciones a notario que vas a vivir como un rey y no vas a dar un palo al agua?
Y en cambio le diré:
- Me parece muy bien, cariño. Vas a ser un pitbull estupendo. El más guapo de los pitbulls
O si Ikatz me viene mañana y me dice:
- Amatxu, quiero ser una gata cursi
Yo le contestaré:
- Estupendo, cariño. Vas a ser la más cursi de las gatas. Y a partir de ahora en lugar de Ikatz te llamaré HelloKitty.

No me importa lo que sean con tal de que sean felices, que se sientan realizados, que hagan lo que desean hacer.

No me importa lo que sean siempre que sean honestos, honrados, sinceros, empáticos y justos.

O dicho de otra forma, no me importa lo que sean o lo que hagan siempre que no sean bankeros. Con K.

(No, no me he vuelto analfabeta. Los analfabetos son los de Bankia y quienes les han hecho esa estúpida y nauseabunda campaña publicitaria) Parece mentira que se hayan atrevido a lanzarla, con la que está cayendo en este país. 


jueves, 7 de julio de 2011

El gato ninja



Nota: No, normalmente no dejo la ropa tirada encima del sofá. Es que estaba planchándola... :-)

Te pasas

Empiezo a estar harta de oír esa maldita frase en todas sus versiones.

¿Que les has comprado un rascador a los gatos de cinco pisos? Te has pasado…
¿Que tus gatos tienen expendedores de comida especiales? Te  has pasado…
¿Que les compras camitas y juguetes? Jo, tía, cómo te pasas…
¿¿¿Que cada vacuna te cuesta cuánto??? Estás loca, te pasas…
Pero ¿de verdad es necesario hacerles esas pruebas de inmuno? ¿Para qué valen? Cómo te pasas, ¿no?...
¿130 euros por castrar a un gato? Me parto. Ya te lo castro yo gratis. Desde luego, te pasas un montón…
¿Cuatro euros y medio en una bolsa de golosinas para gato? Eso no me lo gasto ni para mí. Cómo te pasas…
¿Les das besos a tus gatos? Qué asco. ¿No te estás pasando con eso de los gatos?

Un día voy a explotar. Lo sé. Un día de estos voy a escuchar la maldita frase y de repente me voy a volver de color verde, mi cabeza empezará a dar vueltas de 360 grados y le vomitaré encima al imbécil que la pronuncie lo más pestilente y repugnante que encuentre dentro de mi estómago. Y me quedaré más a gusto y feliz que un cerdo en un lodazal. Lo juro.

Porque la realidad es que no, no me paso. Te pasas tú, que tienes un perro viviendo de mala manera sin hacerle ni maldito caso. Y tú, que pasas delante de una persona que pide una moneda en la calle y ni bajas la cabeza a mirar. Y tú, que te pones a comer delante del telediario con niños somalíes agonizando de hambre en la pantalla y ni siquiera se te quita el hambre. Y tú, que vives cerca de una persona triste y no te molestas ni en regalarle un minuto de tu tiempo para hacerla un poco más feliz. Y tú, que la única preocupación que tienes eres tú, y tus cosas y tus estúpidos problemas, y no te importa nada más.

Tú sí que te pasas.

Porque la verdad es que conozco a montones de personas que adoran a los gatos. Y todos. Repito. Todos. Todos se preocupan de lo que ocurre a su alrededor. Todos se preocupan de los perros, y de las personas, y de los problemas del mundo. Conozco a amantes de los gatos capaces de coger un coche y recorrer medio país para rescatar a un animal con problemas. Conozco a amantes de los gatos que lloran de rabia ante las barbaridades que los hombres les hacen a los animales. A cualquier animal.

Porque la verdad es que el que es un puto egoísta desconsiderado lo es para todo, para los animales y para las personas. Y el que es empático también lo es para todo. Porque en todos los años que tengo (y qué coño, la verdad es que ya tengo unos cuantos) no he conocido a un amante de los gatos que sea una mala persona con los demás. Ojalá pudiera decir lo mismo de los comecristos moralistas que me vienen lloriqueando con lo importante que es que me olvide de los gatos y me dedique a otras causas más altruistas. A las que ellos no hacen ni caso, por supuesto.

No. No me paso. Pero como vuelva a oír esa frase, juro que sí que me voy a pasar. 


martes, 5 de julio de 2011

Los nuevos expendedores de comida y agua

 Pues sí. El caso es que llega el verano y con él los planes de escapada. Todavía no sabemos dónde vamos a ir pero lo que sí sabemos es que los dos peludos se van a tener que quedar solos unos días.

Después de unas cuantas discusiones parece que tenemos bastante claro que no queremos dejar a Ikatz y a Casper en una residencia (aunque si en Bizkaia hubiera algo como el Gatosphera que nos ha enseñado Gema estos días, la cosa podría cambiar…), así que la opción más viable va a ser que se queden en casa y que mi madre se pase de vez en cuando a hacer recuento de calamidades y otras desgracias.

La siguiente discusión ha sido por la comida ¿Cómo nos garantizamos que siempre van a tener comida a mano? Quiero decir, imaginaros que mi madre no puede venir, o que viene pero se le rompe la llave en la cerradura y no puede entrar. Imaginaros que…en fin, yo en medio minuto ya me imaginé unas doscientas desgracias posibles y a mis preciosos peludos agonizando de hambre y de sed a mi vuelta de las vacaciones. No quiero ni pensarlo.
Así que nos fuimos a Mundo Verde en Sopelana y nos dimos una vuelta por los comederos de gatos que tienen allí. 

Como siempre cuando se trata de mis bichos, me he pasado. Hemos comprado dos expendedores (uno de comida y otro  de agua) que les pueden permitir sobrevivir no cinco días, sino un mes. Iban me miraba con cara de “que hago yo saliendo con esta pirada” cuando me puse cabezota y dije que nada de expendedores pequeños, y la dependienta me preguntó que a ver qué perro tengo cuando fui a pagar (supongo que pensaba que tengo un braco alemán o algo así). Pero me da igual.

Prefiero llegar a casa y encontrármelos gordos como dos botijos a llegar y ver que los pobres han pasado hambre o algo peor. No quiero ni pensarlo...

Estas son las fotos de los expendedores, aproximadamente unos 30 euros cada uno de ellos. Parece que a los peques les gustan :-)







domingo, 3 de julio de 2011

Crónicas de Casper (III) 4 cumplemés

¡El viernes cumplí 4 meses! 


Yo no lo sabía pero eso de cumplir meses debe ser una cosa muy importante porque aquí todo el mundo se ha puesto muy contento. Me han dado más besitos de lo normal, me han rascado la tripita, me han hecho cosquillas en los bigotes y Amatxu se ha puesto muy tonta haciéndome muchas fotos y sacándome muchos videos todo el rato: yo chupándome una pata, yo mordiéndole la cola a Ikatz (me han pillado...), yo revolcándome en la manta del sofá (cómo me gusta, jejejeje...) ¿tan divertido será sacar videos de todas esas cosas? ¡ si es lo que hago todos los días!. Creo que mis humanos están un poco locos....


De todos los videos que ha sacado Amatxu he elegido este, porque ella dice que salgo muy guapo. Así que le voy a decir a Amatxu que lo suba a internet y se lo enseñe a todas mis amigas de E.F: a Ainhoa, que me sacaba esas fotos tan chulas, y a Kinti y las demás que me hacían muchos mimitos. 


Y que lo vea también Montse para que vea lo grande que me estoy haciendo y de paso que le diga que me acuerdo de ella, que la quiero mucho y que todos los besitos mojados y los maulliditos que le envío no son suficientes para agradecerle todas las cosas buenas que hizo por mí :-)


Casper



viernes, 1 de julio de 2011

Que viene la toxoplasmosis

La primera vez que oí hablar de la toxoplasmosis fue con el primer embarazo de una de mis amigas. Las otras ochocientas millones de veces que he oído hablar de la dichosa toxoplasmosis han coincidido con todos los embarazos siguientes y con todas las veces que le he mencionado a alguien que vivo con dos gatos. Yo no sé qué tiene la palabra que a la gente le encanta. Es como esternocleidomastoideo, que una vez que te la gente se la aprende, la usa con emoción y orgullo siempre que puede. Como diciendo: "mira qué listo soy, qué cosas más cultas me sé".


He leído y oído tantas idioteces sobre la dichosa enfermedad y los malvados gatos mutantes que quieren asesinar a tus bebés para tenerte para ellos solos que creo que ya soy inmune. Pero esta historia me ha encantado. La escribe BEATRIZ RODRIGUEZ MARTINEZ en el foro GATAweb. Un texto maravilloso que mezcla como nadie el sentido del humor con el sentido común. No he visto nunca a nadie que lo explique tan bien. Es un poco largo, pero merece la pena:


Bebés y Gatos, por Beatriz Rodriguez Martínez.



Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Después de preguntarte si prefieres niño o niña, el siguiente tiro va con mala leche. ¿Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Pues que tendréis que deshaceros de ellos. Hablan como si fueran de Los Soprano. Bajan la voz, miran a derecha e izquierda y dicen "tendréis que deshaceros de ellos". Sólo les falta añadir aquello de "pero que parezca un accidente".


Están diciendo que, después de vivir juntos uno, dos, tres, cuatro o diez años y de pasar juntos una, dos, tres, cuatro o diez gripes, tú en la cama y él hecho una rosca a los pies, tienes que dejarlo en un descampado o llevarlo al veterinario para que le ponga la inyección. Y que parezca un accidente, que no tienes más remedio. Si yo fuera el abuelo de los que recomiendan ésto no me bajaba a mear en ninguna gasolinera.

El problema se llama toxoplasmosis y, según la creencia popular, es una cosa que transmiten los gatos y que provoca abortos o malformaciones en el niño. Hay mucha gente que se lo cree, como lo de que si haces el amor en una cama con sábanas negras en una noche de luna llena y con los conciertos de Brandeburgo de fondo tienes más posibilidades de que tu hijo sea rubio. Yo tengo un amigo que tuvo un hijo mulato y su mujer le dijo que era porque habían comido mucha morcilla. Lo mejor es informarse.

La toxoplasmosis es una infección parasitaria generalizada causada por un organismo unicelular de tipo parasitario llamado Toxoplasma gondii. Los gatos contraen la infección al comer un roedor o un ave infectada. O sea, que si tu gato sólo come pienso y latas, no puede contraer la infección. El parásito se reproduce en el intestino del gato y algunos “huevos” del parásito acaban en la caja, arena o tierra donde el gato desecha sus excrementos. Estos “huevos” se vuelven “activos” (es decir, tiene capacidad para transmitir la enfermedad) transcurridas al menos 24 horas y resisten la mayoría de los desinfectantes. O sea, que tienes que limpiar el cajón de tu gato cada día con guantes.

Tampoco es tan malo si lo comparas con el "tendrás que deshacerte de él". Más peligro que los gatos tienen las verduras sin lavar, la carne curda, el jamoncito. Ojo, la infección activa ocurre sólo una vez en la vida y la persona se vuelve inmune por el resto de su vida. Esa historia de una conocida de una vecina que tuvo tres abortos por toxoplasmosis también es una leyenda urbana. Un consejo atrevido: si tu ginecólogo te recomienda que te deshagas de los gatos, deshazte de tu ginecólogo. Si no ha actualizado sus conocimientos sobre la toxoplasmosis, igual tampoco conoce la epidural.

Será difícil que logres convencer a la gente a la primera. Te mirarán de reojo y pensarán que eres un fanático de los animales y que no tienes ni idea y. Acostúmbrate; es lo más normal cuando vas a ser madre/padre por primera vez. Todo el mundo sabe más que tú. Cuando el niñ@ esté a punto de venir al mundo el frente anti-gatos volverá a la carga. ¿Y los gatos, qué? ¿Qué de qué? Pues que tendréis que deshaceros de ellos. Lo mejor, piensas, es que me deshaga de ti y comienzas a maquinar cómo puede parecer una accidente. En esa ocasión, la matraca viene con la supuesta difícil convivencia entre niños y animales. La imagen que todo el mundo tiene está sacada de los dibujos animados: los taimados gatos se acercan a la cuna del bebé para arañarlo o algo peor porque tienen celos del recién llegado que les ha robado la atención.

Hay reglas de presentación entre niños y mascotas pero creo que será más instructivo que os contemos cómo lo hicimos nosotros. Todos sabemos que a los gatos les gusta la vida plácida y ciertas rutinas. Pues respetémoslo. Que les gusta que les hagan mimos. Pues respetémoslo. Que nada quede sin que ellos metan el hocico. Pues respetémoslo. La llegada de un hijo no tiene porqué significar una revolución y un cambio brusco de costumbres, sino una adaptación progresiva de todos a todos. Cuando prepares el cuarto del niño, deja que tus gatos curioseen todo lo que quieran, que comiencen a familiarizarse con los nuevos muebles, olores y normas: por ejemplo, que hay sitios (como la cuna) a los que no se pueden subir. Bájalos pero sin armar escándalo. Es mejor repetir las cosas cien veces sin alterarse que una o dos gritando. Es una actitud que te servirá para el niño. 


Cuando no estés, cierra la puerta de la habitación del niño.
Te encontrarás también con que la tía Pepita se queja porque el arrullo que hizo está lleno de pelos de gato. Procura que la ropa del bebé no se llene de pelo pero tienes que hacer entender que vives con gatos y que es inevitable la presencia del pelo. Será complicado pero te servirá para cuando todo el mundo quiera opinar sobre si el niño debe o no debe comer chuches. Los que mandáis sois vosotros. No es una democracia. Sigue jugando con tus gatos pero no estés más cariñoso porque pienses que después los vas a hacer menos caso. Las cosas tienen que cambiar lo menos posible.

Y llega el nacimiento. La primera impresión es muy importante. Lo mejor es que el padre u otro familiar al que le gusten los gatos coja alguna prenda usada por el bebé y un pañal con sus primeras cacas para llevárselo a los gatos. Discretamente, sin dar explicaciones. Déjalos en el suelo y acaricia a los gatos mientras ellos huelen las prendas y las heces del pequeño. La llegada a casa es importante. No tiene que ser la cabalgata de los Reyes Magos. Lo mejor es que estéis sólo los padres y que sea él quien coja al niño en brazos. La madre, que lleva varios días sin aparecer y que huele raro debido a las hormonas, puede agacharse (si la episotomía se lo permite) para hacer mimos.

Y llega la presentación. Es importante que la tía Pepita no esté para que no arme un escándalo. Nosotros dejamos al niño en la cama y las gatas se acercaron a olerlo. Lo olieron, lo olieron y se fueron tras comprobar, pensamos, que olía como los pañales. El resto fue la instalación de una nueva rutina en la que no hay que pasarse ni de sobreprotección ni de relajamiento. No pasa nada porque, durante algún tiempo, los gatos duerman fuera de la habitación porque cerréis la puerta. Vera y Marea se acostumbraron a que la puerta de nuestra habitación se cerraba durante la noche y se abría por la mañana.

Nos pareció que comprendían que era nuestro cachorro y que queríamos un espacio para cuidarlo. De hecho, Vera adoptó el papel de protectora y, cuando el niño lloraba, maullaba para avisarnos e incluso nos mordía si no nos poníamos las pilas enseguida. También reclamaban su tiempo. Cuando el peque estaba dormido, venían a pedir mimos o con sus juguetes en la boca para tener su rato de esparcimiento. A los cuatro meses, Mario se fue a dormir a su nuevo cuarto y Vera y Marea volvieron a dormir con nosotros.

A medida que el niño se hace mayor, las identifica y se ríe en cuanto las ve. Marea se deja caer a su lado y deja que Mario le coja el lomo y, si algo no le gusta, el aparta con la pata sin sacar las uñas. ¿Y si algún día se las saca? Pues no pasa nada. Nada de dramas. Están jugando. Disfruta con ellos.