martes, 27 de septiembre de 2011

Cinco síntomas de que se te ha ido la olla

Existe una raya muy fina entre que te gusten los gatos y que te obsesionen los gatos. Y la mala noticia es que todo el mundo se dará cuenta cuando cruces la raya. Todo el mundo menos tú, claro.  ¿Cómo sabes cuándo te estás pasando de vueltas?

Estos son los cinco síntomas de que tienes un problema:

1. Llevas una lata de comida de gato en el coche.
O si no tienes coche, llevas una lata de comida de gato dentro del bolso. Todo empezó aquella vez que estabas fuera de casa y te cruzaste con un gato callejero, y asumiste que el pobre estaba muerto de hambre, y te sentiste fatal por no poder darle nada para comer. Así que cuando volviste a casa decidiste que no te iba a volver a pasar, agarraste una lata de comida de gato y la metiste en la guantera (o en el bolso). Y desde entonces hasta hoy. Cuando haces esto ya estás en nivel rojo. Ya no hay vuelta atrás. Oficialmente estás como una regadera.

2. Cuando vas paseando, los gatos salen a tu encuentro.
Una de dos: o se ha corrido la voz entre la colonia de gatos de tu barrio de que eres una gatoadicta o apestas a gato y los callejeros ya te reconocen como una igual. Sea como sea el caso es que cada vez que sales de casa terminas cruzándote con uno de esta especie. Y aunque la mayor parte de los gatos del mundo esquivan a los humanos y nunca se dejan coger, tú has encontrado a todos los gatos que suponen el 0,5% del resto de gatos del mundo. Empiezas a pensar que se ha corrido la voz de que eres una loca de los gatos y todos los gatos callejeros llevan una foto tuya en el bolsillo y te acechan detrás de las esquinas para que te los lleves a tu casa.

3. Has pensado seriamente en tatuarte un gato.
O peor aún: ya lo has hecho. Has convertido al gato en la imagen de tu vida y estás convencida de que si fueras un animal serías uno de ellos. O que lo fuiste en la otra vida. O que la mujer-oculta-en-ti es en realidad un Maine Coon. Miras a un gato y te ves reflejada en sus gestos, en su indiferencia hacia el mundo, en su independencia, en su individualidad. No es que te gusten los gatos. Toda tú eres un gato.  

4. En el frigorífico tienes pegada con un imán la cartilla del veterinario de tu gato
Has puesto un papel en tu frigorífico sujeto con un imán en el que tienes apuntadas  las dos inyecciones de Program anuales, las pastillas para desparasitarle internamente cada cuatro meses, el calendario de las vacunas y el peso del gato en la última revisión del veterinario. Aunque en realidad no te hacen falta porque eres capaz de citar de memoria cualquiera de esos datos si alguien te lo preguntara (algo que, por cierto, nadie hará nunca). No. Esto tampoco es normal. O si no contéstame a esta pregunta ¿qué mes te toca la próxima revisión dental? ¿y la próxima visita al ginecólogo?. No vale mirar.

5. Tienes un blog de gatos.
Y lo actualizas regularmente. Y has creado a su alrededor una red de personas que también tienen un blog de gatos y te pasas al menos cada dos días para comprobar sus actualizaciones. Te engañas a ti misma diciéndote que tienes un blog de gatos porque te encanta escribir pero sabes que te mientes. Tienes un blog de gatos porque necesitas hablar de ellos y no conoces a nadie que esté tan loca por ellos como tú. Así que hablas sola. O lo que es lo mismo, te has abierto un blog. Esta es otra señal en zona roja. Ya no tienes vuelta atrás.


5 de 5. Soy, oficialmente, una gatopirada. 


lunes, 26 de septiembre de 2011

La pegatina de Esperanza Felina

No me digáis que no me ha salido un pareado original con el título de este post :-) Igual de original que esta pegatina estupenda que he adquirido en la tiendita de Esperanza Felina para enseñarle al mundo que soy la orgullosa amatxu de dos preciosos felinos.


Si os interesa, también la tenéis en negro, con un gato, con dos gatos o con tres gatos. Como siempre, la recaudación va para los mininos de Esperanza Felina.




viernes, 23 de septiembre de 2011

Algunas personas buenas

El mundo está lleno de personas que no conocemos. Y unas de las pocas cosas buenas de internet es que a veces esas personas que no conocemos aparecen en nuestra vida por una ventana, se quedan en una esquinita y de vez en cuando tenemos noticias de ellas. Siguen siendo desconocidos pero de repente durante unos cuantos minutos al mes tienen un hueco en nuestra vida. De alguna forma los queremos un poquito.

Pues eso es lo que me ha pasado a mí con la nena. Que la conocí a través de Irene y Umpa Lumpa (a los que tampoco conozco y a los que también quiero un poquito…qué rara es la vida a veces) y me enganché a su vida a través de su blog “Cómo no ser una drama mamá” y ya no pude soltarme.

Con la nena he sonreído montones de veces, me he reído a carcajadas, me he reído hasta que se me han saltado las lágrimas, me dolía la barriga y a veces tenía que salir al baño de la oficina para que mis compañeros de trabajo  no me vieran y poder recomponerme. Le he leído a mi chico en voz alta algunas de las historias de la nena cuando casi no podía ni leer porque no me daba el aire para reírme y para leer a la vez. Durante estos meses la nena, su hermana, su chico, su drama mamá y su no drama papá se han convertido en una parte pequeñita de mi tiempo de ocio en internet. En una parte muy bonita.

Hoy he llorado mucho con la nena. Dos veces. Se me caían las lágrimas sobre el teclado y sobre Casper, que estaba sentado en mis rodillas y no podía pararlas. Hoy he llorado con tanta fuerza como las risas que la nena me ha regalado durante todos estos meses. He pensado que a la gente buena no deberían pasarle estas cosas. Que no es justo. Y luego he pensado que eso es una tontería, porque esas cosas nos pasan a todos, a la gente buena y a la mala. Porque la vida también son esas cosas, aunque duelan. Y que a veces hasta lloras por un no drama papá que nunca has conocido como si fuera el padre de tu mejor amiga. Qué difícil es a veces la vida. Y qué rara...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Amor es...

Amor es...apretujarnos los dos en un centímetro cuadrado...








...cuando está TOOOODO EL SOFÁ VACÍO!!!





miércoles, 14 de septiembre de 2011

Diez cosas que amo de mis gatos

1. Que hagan coincidir sus siestas con las mías para que las compartamos juntos.


2. Que me acerquen el hocico húmedo a la nariz cuando me agacho para darles un "besito".


3. Que respondan con un miau siempre que les hago una pregunta (yo creo que entienden el tono).


4. Que se pongan boca arriba cuando les estoy haciendo mimos y me dejen rascarles la barriga mientras me miran con condescendencia.


5. Que se tumben delante de la puerta de mi habitación para darme los buenos días todas las mañanas al salir hacia la cocina para ponerme el café.


6. Que me esperen en la puerta SIEMPRE cuando vuelvo a casa. Ikatz delante de la puerta y Casper subido al rascador que hay detrás de la puerta.


7. Que se suban al portátil y se sienten encima de mi teclado cuando estoy trabajando y algo me agobia. Siempre me hace sonreír y recordar cuáles son las cosas importantes de la vida.


8. Que se sienten a mi lado cuando estoy sola viendo la tele y me miren con cara de comprensión cuando les comento algo de la peli como si me dijeran: "bah ,si yo también me he dado cuenta, está claro que el asesino es el mayordomo".


9. Que se hagan un ovillo cerca de mí y me den calor cuando estoy malita debajo de las mantas y sólo me quiero morir de una sobredosis de Frenadoles.


10. Que me reciban con cariño cuando entro en casa y me siento en el sofá. Vienen a pasarme el hocico por las mejillas y me recuerdan que no importa nada de lo que me haya pasado en el día porque ahora ya estoy en casa y ellos están conmigo.





martes, 13 de septiembre de 2011

Diez cosas que mis gatos odian de mí


1. Que les cierre la puerta de mi habitación por las mañanas y no les deje entrar cuando maúllan.

2. Que les coja los comederos para ponerles comida, y en lugar del paté que tanto les gusta, les ponga pienso seco.

3. Que encienda el aspirador para sacar todos los pelos de sus camas/rascadores/cojines haciendo un ruido infernal.

4. Que les lance la zapatilla en vuelo rasante bajo la cama para obligarles a que salgan de ahí (no tiro a dar).

5. Que cambie de postura mientras me echo la siesta en el sofá y les fastidie a ellos que ya han cogido postura encima de mi tripa o detrás de mis rodillas.

6. Que les encierre en la cocina mientras abro todas las ventanas del resto de la casa para airear.

7. Que les agarre de la piel del cuello y les inmovilice para poder cortarles las uñas de las patas de delante una vez cada quince días.

8. Que les les abra la boca para meterles una pastilla directamente hasta la garganta.

9. Que les abra el grifo del agua fría cuando están tumbados dentro de la pila echando una siesta.

10. Que no les haga ni caso mientras estoy cocinando y ellos están detrás de mí, encima de la mesa de la cocina suplicando que les deje probar lo que estoy preparando.



lunes, 12 de septiembre de 2011

Tareas compartidas...

Soy la peor ama de casa del mundo. Cuando era pequeña mi madre se empeñó en que no hiciera nada en casa porque “yo lo que tenía que hacer era estudiar” y ahora que vivo en mi casa, a la mínima que me descuido me come la mierda. Ya sé que suena duro, pero es la verdad.

Cuando quito las pelusas que amenazan con impedirme el paso por la puerta de la entrada, me doy cuenta de que hay una colonia de pelos de gato criándose encima del piano y para cuando consigo convencer a los pelos de que busquen otra casa, tengo una capa de polvo en los muebles del salón que parece que ha caído una helada y se ha quedado todo escarchado. Porque claro, como soy completamente imbécil, tuve la feliz idea de comprar los muebles del salón de color negro. Un color ideal para el polvo. Y para los pelos de gato.

Lo de mis coladas es una historia para poner los pelos de punta. Cuando vivía sola más o menos logré dominar lo de la ropa sucia al cubo y una lavadora semanal de ropa. Cuando pasé de vivir sola a ser dos en casa el tema se me desmadró completamente. Siempre. Repito. Siempre. Siempre que entro en el tendedero me encuentro el cubo de la ropa desbordado. No importa si acabo de hacer tres lavadoras o hace una semana que no entro a mirar. SIEMPRE está desbordado. Y cuando consigo controlar al maldito cubo, entonces se me revela el cubo de la ropa-que-está-esperando-la-plancha. Yo no planeo “un ratito de plancha”. Yo me pongo a planchar y me dan las uvas. Entre que plancho de pena (gracias, mamá) y que en cada sesión de plancha tengo media tonelada de ropa esperando, me pongo a planchar con el telediario y termino con la carta de ajuste.

Y cuando por fin consigo vaciar el cubo de la ropa sucia, y el tendedero, y el cubo de la ropa que está esperando la plancha. Y cuando por fin me pongo enfrente de una sesión maratoniana de plancha, ¿qué me encuentro?


¿Qué me encuentro?


Me encuentro….ESTO!!!!



jueves, 8 de septiembre de 2011

Yo maldigo

He encontrado estas palabras de Antonio Gala en el blog de APASOS Bilbao y me han parecido maravillosas. Ahí os las dejo:


"Maldigo con la más rotunda de las maldiciones a quienes abandonan a sus animales de compañía. Les deseo que un día sean ellos abandonados. Por egoístas, despreciables. por postponer a un ser vivo dependiente, amable en estricto sentido, generoso y fiel. Por enseñar a su prole a maltratar a quien se debe proteger. Por rescindir una relación cuando les parece conveniente. Por hijos de la gran puta, con perdón."


Antonio Gala.







miércoles, 7 de septiembre de 2011

Novedad literaria en el blog

Os habréis fijado que he añadido una pestañita arriba a la izquierda que se llama "libros" y os estaréis preguntando qué tiene que ver la lectura con los maullidos y que a ver esto qué es. Os cuento:






Además de los gatos, leer es la gran pasión de mi vida.


No voy a ningún sitio sin un libro en el bolso y soy capaz de leer en los lugares más insospechados: en el baño, en el metro, en el gimnasio mientras hago bici estática, mientras cocino...leería hasta en la piscina si alguien hubiera inventado un libro que no se pueda mojar. 


Esta pasión me sigue desde que era pequeña. Cuando estudiaba octavo de EGB (creo que ahora es segundo de la ESO) tuve un bajón de rendimiento y mi tutora les sugirió a mis padres que me quitaran todos los libros para hacerme estudiar (creo que hay un infierno especial para profesores con ideas tan estúpidas como esa, y si no lo hay, debería haberlo). El resultado es que suspendí cuatro asignaturas en junio y me leí la Biblia de cabo a rabo (era el único libro que mis padres no me habían quitado porque estudiaba en un colegio de monjas y dábamos clase de religión)...).


A lo largo de mi vida he comprado cientos de libros (o puede que miles) que he ido dejando en los diferentes sitios donde he vivido. Y ha llegado un  momento en que, o me voy de mi casa o les compro una casa nueva para ellos. Como no puedo permitirme ninguna de las dos opciones, he optado por poner algunos de ellos a la venta. 


A medida que vaya haciendo inventario pondré de cada libro su título, una foto para que veáis en qué estado está (os adelanto que la gran mayoría están como nuevos y que prácticamente todos tienen en la primera página mi nombre y el año de compra :-) ) y el precio. No se trata de hacerme rica con ellos, así que intentaré que sea un precio atractivo donde estarán incluidos también los gastos de envío dentro de España. 


Cuando encontréis uno que os guste, enviadme un mail a kalekatuak@gmail.com.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Y tú ¿qué miras?



(pinchad en la imagen para verla más grande)

Los gatos de mis vacaciones

Odio que me saquen fotos porque siempre salgo fatal. No es que me saquen malas fotos, no, es que (no nos engañemos) una cámara de fotos no es Lourdes y no hace milagros. Como decía mi abuela, donde no hay mata no hay patata. De donde no hay no se puede sacar. Así que para evitar las malditas fotos, cada vez que salgo de vacaciones me enrollo la cámara a la muñeca y no la suelto hasta que vuelvo a casa. Así evito salir en las fotos y además en las fotos de las vacaciones sólo salen las cosas que a mí me gustan. Dos pájaros de un tiro.


Lo que tiene tener dos felinos en casa es que una está siempre ojo avizor a cada gato que ve. No he podido sacar fotos a todos los que he visto, pero he traído una bonita colección de michurrinos de mis vacaciones de este año.


La princesa portuguesa. Encontramos a esta monada cuando estaba tomando el sol en una ventana de su casita de Caminha (Portugal). Nos miró con una cara de profunda indiferencia cuando nos vio, pero posó como una modelo sabiéndose la gata más guapa del pueblo :-)





La vaquita lucense. Encontramos a esta vaquita mientras paseábamos por la muralla de Lugo. Pertenecía a lo que parecía una colonia de gatos y cuando lo encontramos, estaba tomando el sol en medio de un solar lleno de hierba. Tuvimos que tirar de zoom para poder verlo bien porque estaba un poco lejos, pero parecía bastante sano y feliz.




El gato-flauta portugués. Este pequeño vagabundo apareció entre dos coches en Viana do Castelho (Portugal). Tenía un golpe bastante feo en la cara que ya estaba cicatrizado y parecía antiguo, me miraba con toda la desconfianza del mundo y no me dejó acercarme ni poco ni mucho a él :-(




Nena. Nena era una gata que apareció en nuestra caravana en Boiro (A Coruña). Le compramos unas latitas de paté de gatos en el Dia, le dimos chaca marca Eroski, la llamé "Nena" y sus pulgas y ella decidieron que éramos lo bastante buenos para que nos honraran con su presencia a todas horas. Nos despertaba a maullido pelado a primerísima hora de la mañana para que le diéramos su latita y el día que recogimos nos acompañó hasta la puerta del camping maullando y restregándose contra nosotros. Tenía un colmillo roto y me costó dios y ayuda que Iban no la metiera en la caravana y se la trajera a casa con nosotros. Ya me veía detenida por la Guardia Civil de Galicia y acusada de robo de gatos por los dueños del camping...