martes, 12 de junio de 2012

Antes y Después


Entre estas fotos:






...y estas otras fotos...





...sólo hay una diferencia: 7 meses.

Os hablé de Sua el primer día que la conocí, cuando en realidad todavía no sabíamos nada de ella. Sólo que estaba asustada y enferma, y que necesitaba desesperadamente que alguien le echara una mano. Saqué unas fotos terribles de ella en previsión de que tuviera chip o alguien la reclamara, para que me sirvieran de prueba en la denuncia porque no estaba dispuesta por nada del mundo a que, quien la tuvo, se la volviera a llevar.

Afortunadamente nadie la reclamó y Sua se quedó con nosotros. Llegó Coco, llegó Michurrina, llegaron Tortolito y Malaúva y poco a poco se fue completando la Manada del Caserío. Echamos a las garrapatas y a las pulgas, nos quitamos de encima algunos tumores indeseables (y una recuperación muy chunga), pusimos una rutina de comidas diarias, de paseos diarios, de mimos diarios y, poco a poco, la verdadera Sua volvió.

El primer día que os hablé de Sua no sabía nada de ella. Ahora sé algunas cosas. Sé por ejemplo que si le rascas debajo de la barriga se da la vuelta y se pone del revés. Sé que cuando te la llevas al monte de paseo se pega a tus pies y no se separa de ahí. Sé que le encantan las chuches de perro, mucho más que los huesos llenos de carne. Sé que si la coges del collar para apartarla de algo se tumba en el suelo y la tienes que arrastrar. Sé que se pone como una fiera cuando piensa que alguien de su manada está en peligro. Sé que le gustan los niños y que tolera a los gatos. Sé que odia viajar en coche y que cuando se sube a un maletero lo pota todo, aunque solo sea por fastidiar. Sé que si te agachas un poco viene corriendo para que la acaricies. Sé que cuando uno de  nosotros la acaricia, inmediatamente se va hacia el otro y le mira como diciendo "ahora te toca a ti darme mimos". 

Sé que sonríe. Lo juro. Sonríe. Sé que tuvimos mucha suerte de pasar aquel día por aquella carretera y encontrarla. Mucha suerte. Porque no podíamos haber soñado con un perro mejor que ella.

lunes, 11 de junio de 2012

¿Quién es Tortolito?

Lo primero que tengo que decir es que yo no tengo absolutamente nada que ver con el nombre que lleva puesto este gato. Nada que ver. Lo juro. Mi media naranja le puso el nombre y cuando intenté cambiárselo, casi tenemos una crisis de pareja. Así que recé un por-la-paz-un-ave-maría y Tortolito se quedó con el sanbenito del nombre más ridículo que nunca haya llevado un gato. Cada uno tiene su cruz.

Tortolito es, casi seguro, hijo de Michurrina. Se parecen como dos gotas de agua y aparecieron prácticamente juntos (aunque ella andaba liada, la pobre, intentando sacar adelante una camada que al final no pudo ser).

Tortolito es como esas cabras que se asustan y se desmayan ¿sabéis a cuáles me refiero? pues a él le pasa igual; te ve y se cae redondo al suelo para que le rasques la tripa, los lomos, las patas o lo que quieras. Él se entrega. Uno de esos gatos que te preguntas cómo demonios han podido sobrevivir en la calle con ese nivel de inocencia y de buen rollo. Uno de esos gatos que debe tener un ángel de la guardia como un trailer de doble eje.

Tiene una paciencia infinita con Coco, y permite que le ponga encima el morro lleno de babas y que le olfatee el trasero con todo el descaro. Y solamente cuando ya lo tiene muy harto (es que Coco es muy pesado) Tortolito se da la vuelta y le suelta una bofetada suave en el morro para ir poniendo límites


Es tan majo que hasta ha conseguido llevarse bien con la psicópata de la Malaúva, y consigue que casi, casi se porte como una gata normal. Y es que sólo Tortolito podría conseguir una proeza así :-)

martes, 5 de junio de 2012

Ongi etorri, Malaúva


Es gris con los ojos amarillos. Monisísima de la muerte. Llegó al olor de las latitas que les damos todos los días a Michurrina y a Tortolito, y como pasa siempre en nuestra casa, decidimos que donde comen dos, comen tres. Así que nosotros sacamos otra lata y ella sacó los colmillos y se la zampó en un abrir y cerrar de ojos.

Parecía una gata encantadora, mimosona, de las que les pones la mano delante y te restriegan el morrete y hacen un par de croquetillas delante de ti porque nunca tiene suficientes mimos. De las que te miran desde el suelo, hacen un briiiiii….suavecito y hasta te tiemblan las piernas de la emoción.

Y no es que no sea cariñosa. Lo se. Pero sólo con los humanos. A Michurrina y a Tortolito los tiene fritos con las patadas y los arañazos. Y con los perros, lo suyo es ya sadismo. Les salta a la cara, les gruñe, les pega zarpazos en el morro. Es una mala bestia. Ha llegado a ponerse en la puerta de la entrada delante de Coco y he tenido que salir yo a quitar a la gata (3 kilos) para que Coco (45 kilos) pudiera entrar a comer dentro de casa.


Es perfectamente capaz de hacerte un briiiii mirándote con ojitos de cachorro inocente y al segundo siguiente soltar un bufido salvaje y colgarse del morro de Sua dándole un susto de muerte.

Yo diría o que es bipolar o que está como una cabra, pero mi media naranja dice que en el fondo le recuerda a mí, así que me cortaré y diré simplemente que es un espíritu libre incomprendido. Hace unos meses leí en el blog de Irene que una de las hermanas adoptivas del Umpa se llama Malaúva y cuando conocí a esta nuestra, supe que tenía que llamarse igual. Con ese carácter y ese color, estaba escrito que tenía que ser así. Espero que al Umpa no le parezca mal…