viernes, 30 de agosto de 2013

Crónicas de Casper: Un cachorrito nuevo

Ha llegado un cachorrito nuevo a casa.

Es un cachorrito muy raro. Sin pelo. Ni rabo. Ni siquiera tiene bigotes. El otro día me acerqué a saludarle. Hola, soy Casper. Le olfateé la cabeza (¿dónde tendrá este gato las orejas?) y de repente levantó una mano y me pegó en todo el hocico. Jolín. No me hizo daño pero me pegó un susto…

-       - Oye, no se pega, ¿sabes? Amatxu siempre nos dice a Ikatz y a mí que no se pega. Así que no pegues. Eres pequeño y no sabes, pero yo te enseño, ¿vale?

No me contesta, pero cuando le hablo me mira, así que yo creo que me ha entendido y que le parece bien que sea su hermano mayor y le enseñe cosas.

-     Es un gato muy raro.

Ikatz abre un ojo desde la cestita del rascador donde está echando una siesta y me mira con desprecio.

-    - Pareces tonto. No es ningún gato. Es un humano, como ellos.
-   - ¿Humano?
-    - Claro. ¿No lo ves? No es un gato sin pelos, es un humano. No te enteras de nada.

Me da rabia que Ikatz me hable así. Se cree más listo porque es un año mayor que yo. Así que me estiro encima del sofá y le digo muy tranquilamente:

-       - El que no se entera eres tú. No es humano, es un gato. ¿Sabes por qué lo sé?

Ikatz me contesta con voz de aburrimiento y un ojo cerrado.

-      ¿Por qué?
-      - Porque es como tú. Un vago. Se pasa el día durmiendo y sólo se despierta para comer. Igual que tú. Y tú eres un gato. Así que él TAMBIÉN tiene que ser un gato.

Je. Que le llame vago le ha fastidiado. Ahora tiene los dos ojos abiertos y me mira enfadado pero no dice nada. Le he dejado con la boquita cerrada al presumido de Ikatz. Para que aprenda.

Me pongo panza arriba en el sofá y  les miro del revés. El Gato Raro en brazos de Amatxu no para de hacer ruiditos y de buscar la teta. La verdad es que no juega mucho.


Todavía no sé si me cae bien pero por si acaso el otro día, cuando nadie me veía, cogí mi collar (ese que tiene una chapa con mi nombre y el teléfono de Amatxu) y se lo puse dentro de la cesta que usan para sacarlo a la calle. Por si se pierde. Para que nos lo puedan devolver a casa.