martes, 29 de octubre de 2013

Crónicas de Casper: el armario de la ropa.

Que yo no sé qué tiene, pero me encanta. Que es ver el armario de Amatxu abierto y no sé qué me pasa que no puedo soportar las ganas de meterme dentro. Que es ver el armario de Amatxu cerrado y no sé qué me entra, que empiezo a darle con la patita, paf, paf, paf, paf hasta que la puerta se mueve y puedo saltar dentro. El tío que inventó los armarios empotrados con puerta corredera debía ser amante de los gatos. Seguro. 

Y una vez dentro, me vuelvo loco. Me subo encima de los jerseys y empiezo a amasarlos con las cuatro patas a la vez. Tío, qué gozada. Siento la lanita debajo de las patas y el olorcito a suavizante y podría pasarme el día entero amasando allí dentro. 

Y, ¿sabéis qué?: siempre dejo lo mejor para el final. Y vosotros diréis: "¿Qué puede ser mejor que amasar los jerseys a cuatro patas y dejarlo todo completamente arrugado?" Pues hay algo mucho mejor, infinitamente mejor, algo tan bueno que creo que todos vosotros deberíais terminar de leer este post y luego correr rápidamente a vuestro armario para hacerlo también: ¡¡¡revolcarse encima de las camisetas negras!!!!

SIII!!!!

Amatxu pone todas sus camisetas negras plegadas una sobre otra, en una balda. Las pone juntitas, recién sacadas de la secadora, calentitas, perfectas para que yo las pueda disfrutar. Así que cuando termino con los jerseys, busco la balda de las camisetas negras y ALEHOP! hago un montón de croquetillas encima de ellas. Ohhhhhhh....Qué gustooooo.....No hay nada como eso, os lo juro. Hacedme caso y probad vosotros también a revolcaros sobre la ropa negra. Siento como una liberación, como un placer, como una explosión de pelos que se desprenden de mí y se quedan pegados por todos los sitios....hasta que de repente...

- ¿Casper?, ¿Casper?, Casper, ¿Dónde estás?, ¿Alguien ha visto a Casper?

Oh, oh...

Y entonces oigo que Amatxu entra en la habitación y salgo disparado del armario. Fiuuuu. Como un cohete de pelos. Y por el camino arrastro varias camisetas que caen al suelo, arrugadas, llenas de pelos y con un maravilloso olor a gato impregnado en ellas. Y Amatxu se vuelve loca y dice palabras que casi nunca le oigo decir:

- Jod**!, Jod**! Otra vez el pu** gato metido en el pu** armario y dejándome todo lleno de sus pu**** pelos!!!!! Jo**rrrrrr!!!!!!

Yo creo que es de la emoción, que ella como es tan maja se alegra por mí y por eso pega esos gritos. De la alegría. Ya sé que pensaréis que no, que estoy equivocado, que en realidad grita porque está enfadada, pero os equivocáis. Lo sé porque al rato me acerco a ella, me restriego contra sus tobillos y enseguida me coge en brazos y me aprieta suave, así, calentito, con mimitos, como me gusta estar a mí....