miércoles, 4 de diciembre de 2013

Secuestro en el Belén

La culpa es de los de Leroy Merlín, con esa cantidad de chorraditas de Navidad que han puesto ahí, al alcance de la mano de cualquiera. En realidad todo empezó el año pasado, cuando volví de Perú con un nacimiento criollo que compré en Arequipa (el peruano, la peruana, el peruanito, la ovejita, la vaquita...), y que estaban solitos los pobres sin un mal portal donde protegerse del frío.

Y allí estaba la sección de navidad de Leroy, llena de portales, de molinos de agua, de fuentes, de hornos para el pan, llena de musgo artificial, de angelitos, de...¿quién se puede resistir a eso?. Yo fui toda inocente a comprar un portal para mi belencito criollo y luego pensé que mejor pillaba una cesta para meter un par de cosas más y era todo tan mono que el tema se fue complicando...así que cuando llegué y monté el belén, mi media naranja flipaba:

- Lo de María y José lo entiendo. Lo de la vaca y la oveja, lo entiendo. Pero ¿los enanos? ¿qué pintan los enanos?
- Pues no sé. Pregúntaselo a los dos osos polares que están pescando en el río.
- Y ese tío de blanco a la izquierda del portal, ¿quién es? ¿Gandalf?
- No, hombre. Es Papá Noel, pero en blanco.- 
- ¿No hay un poco de overbooking?
- Es que el niño necesitaba mucho calor humano...y élfico...y enano...y animal...
- ¿Dos hornos de pan?
- Para que no pasen hambre. ¿No ves que son un montón?
- Ah...
- ¿A que ha quedado bonito?
- Precioso, cariño, ha quedado precioso...





No parecía muy convencido, pero yo estaba pletórica, feliz, como una niña en Navidad. A mi belén este año no le faltaba nada...todavía.

Esta mañana nada más levantarme llegaba la noticia:
- Un enano ha intentado huir...
- ¿Cómo?
- Sí. Lo he encontrado de pie en la alfombra, al lado del nacimiento...

No daba crédito. Y al poner al enano escapista en su sitio, me he dado cuenta: FALTA EL ENANO PANADERO. No está en su sitio frente al horno de pan.

- Habrá salido a dar una vuelta..

Pero no. Yo sé que no ha huido. ELLOS saben que no ha huido. Porque ELLOS son los culpables. ELLOS lo han secuestrado. ELLOS lo tienen prisionero en algún lugar de la casa. 

Lo sé. HAN SIDO ELLOS.


Me miran con aire inocente, como si no supieran de qué les hablo. Y disimulan cuando les miro fijamente a los ojos para hacerles confesar. ¿Dónde está mi enano panadero? No sabemos de qué nos hablas. Pero sí lo saben. Y cuando me retraso en darles la latita, o en abrirles una puerta o en acaricarles las orejas, siento una amenaza velada en el aire: "ya sabes lo que tienes que hacer...o no volverás a verlo".

Malditos gatos chantajistas...