miércoles, 16 de abril de 2014

A un pelo de la tragedia

Hoy parecía que iba a ser un buen día. 

Mañana en el trabajito y después al caserío, a comer con la familia, a disfrutar del sol, a soñar con el principio de las vacaciones y con un puñado de días largos, suaves y tranquilos, de esos en los que no pasa nada, de esos en los que no tienes prisa, de esos que te reconcilian con la vida

Pero no. No está siendo un buen día en absoluto.

Todo ha empezado con unos maullidos desgarradores en la puerta de casa. Andábamos todos por allí, los niños jugando en la piscina, los mayores sentados al sol y de repente esos maullidos nos han revolucionado a todos. 

¿Os acordáis de él? Os lo presenté hace unos días, en el post "Eramos pocos".



Cuando me he acercado a él, lo primero que he pensado es que tenía las tripas fuera. Que le había atropellado un coche y el pobre se había arrastrado hasta casa, reventado, para morir. Una imagen como esa es la pesadilla de los amantes de los gatos. Tenía el pulso a mil cuando me he acercado a él. Me ardía la garganta. Sólo podía pensar que no iba a ser capaz de ayudarle y que me iba a tocar quedarme allí viéndole agonizar con las tripas al aire. Demasiado cobarde para ayudarle a morir, una inútil para ayudarle a vivir. 

Me ha costado darme cuenta que la masa rosa que veía no eran tripas, era un muslo descarnado, lleno de sangre, con la piel abierta. Le he acercado la mano sin saber muy bien qué hacer pero segura de que me la iba a arrancar de un zarpazo a sabiendas de que un animal herido no es amigo de nadie. 

Pero no. Ha acercado la cabeza a mi mano buscando consuelo y entonces ha pasado algo, no sé muy bien qué ha pasado, pero me he venido arriba. Sin quitarle la mano de encima al gato he empezado a dar órdenes a todo el mundo. Tú, trae el coche. Tú, tráeme una caja para meterlo dentro. Tú, acércame el teléfono para llamar al vete. En minutos ya estaba en el coche, con el gato dentro de una caja a mi lado y con el veterinario esperándome después de un trayecto de más de media hora.

Mi veterinario ya está curado de espanto conmigo. Cuando me ha visto entrar con la caja por la puerta me ha hecho pasar a toda velocidad dentro. 

- No sé qué edad tiene, ni qué le ha pasado, ni si es macho o hembra. No sé nada de él. Sólo que está herido. Mira a ver qué puedes hacer con él.
- ¿Es bueno?
- Es un cacho de pan.

Encima de la mesa del veterinario las cosas se ven más fáciles. Ya me ha pasado antes. Cuando llegas ahí, de repente alguien toma el mando de la situación y ya no tienes que fingir que sabes lo que haces. Ya no tienes que pensar cómo ayudar a un animal herido cuando no tienes ni idea de qué hacer. Cuando el bicho se tumba sobre la mesa del veterinario siempre siento una mezcla de ganas de llorar de agobio y de alivio y de nervios. Todo junto. Me tiemblan las piernas y las manos y tengo que controlarme para que no se me caigan las lágrimas como a una cría. Ya me conozco el percal, así que no me ha pillado de sorpresa.

Pero ha sido un alivio. Roberto, como siempre, ha estado a la altura. A la del gato y a la mía. Parece que no tiene nada roto. Parece que le ha golpeado un coche. Creo que podemos coser la piel sobre la herida una vez que la hayamos limpiado. ¿Sabías que los gatos tienen la piel muy flexible?

He negado con la cabeza, como una niña. No lo sabía. Ni maldita la falta que me hacía saberlo. Ver la carne del muslo al aire y el pellejo arrancado ha sido más que suficiente como lección del día. Le hemos anestesiado  mientras el pobre allí tumbado se dejaba hacer. Ni un bufido, ni un  amago de mordisco. Nada. Me olfateaba y se pegaba contra mi mano como si nos conociéramos de toda la vida. Ha entrado a operar sin decir ni medio miau.

La enfermera ha asomado la cabeza por la puerta:
- ¿Tiene nombre?
Me he quedado desconcertada. 
- ¿Nombre?...no...
- Pues tenemos que buscarle uno.
Mi media naranja le llama Lucky Luke. Porque siempre va con los tres cachorros de la gata tricolor, que parecen Los Dalton. No es que me parezca un nombre bonito ni feo, sinceramente nunca había pensado ponerle nombre. Los gatos del caserío son los gatos del caserío. Sin más.
- ¿Luky? Puede ser Luky...
- Pues Luky..

Y se ha ido

He vuelto a casa y me he sentado delante del ordenador. A esperar la llamada del veterinario. La semana pasada vimos a Luky paseando por el borde de la carretera, hoy le ha atropellado un coche. El imbécil que lo abandonó cerca del caserío no le enseñó a cruzar la calle. Me pregunto cuánto tiempo le durará la suerte si sigue viviendo en casa, tan cerca de la carretera. Me acuerdo de lo valiente que ha sido, de cómo frotaba su cabeza contra mi mano con esa pata destrozada que tenía que dolerle como un demonio, de cómo me miraba, lleno de confianza, y se me caen las lágrimas de rabia y de impotencia. Ese animal no se merece morir debajo de un coche. Se merece un sitio seguro donde pueda vivir tranquilo y donde le quieran como se merece. Me muero de ganas por ayudarle, pero no sé ni por dónde empezar...

20 comentarios:

  1. En primer lugar... cuando leo este tipo de entradas... siempre doy gracias de que haya gente distribuída por el mundo como tú.
    Según iba leyendo temía que fuera algo horrible y me veía en tu situación... ¡¡¡qué haría yo!!!

    Lo que estoy de acuerdo es que no se merece terminar así...

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    1. Me acaba de llamar el vete. Tiene la cadera rota. Me dice que vamos a dejarlo a ver cómo evoluciona...de momento esta noche se queda allí. Vamos a ir poco a poco, a ver qué solución encontramos.

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    2. Si hace falta algo de apoyo económico, aunque no pueda mucho, yo me ofrezco... aysss

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    3. La parte economica no me preocupa. En esta familia siempre hay una hucha para lo que pueda pasar con los peludos (vacunas y sobresaltos). Me preocupa que vuelva al caserio con esa mania suya de salir a la carretera...ya os voy contando a ver que se me ocurre.

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  2. Ufff, menuda historia! Cuánto me alegro de que "solo" haya sido lo del muslete.. Pobre Luky con lo que tenía que dolerle semejante destrozo... :(

    Pero yo, como Irene, agradezco que haya personas que - como tú - no miran para otro lado..

    Sobre tu última frase.. no sé.. ¿intentar que alguien lo adopte? Quizá a través de Locas Felinas puedas encontrarle una acogida o adopción.. Ojalá pueda salir de la calle!

    Muchísima suerte, un abrazo enorme, caricias al enano guapo, y un besote desde Gofrelandia!

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    1. Vamos a ir viendo...a ver cómo lo vamos solucionando. Gracias por los ánimos!

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    3. ¿Cómo va el pequeñajo? Cuéntanos cosicas porfa! Y si necesitas algo en lo que podamos ayudar, no dudes en comentarlo!

      Besicos, más caricias para Luky y otro abrazo enorrrme! (esta vez desde el sur de Alicante - que he venido una semanica de vacaciones!).

      (Soy Hayra con el perfil de mi madre..)

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  3. Ánimo, que hoy ganáis esta batalla y otro día la guerra. Luky te lo agradece, yo te lo agradezco... ¡Suerte, peque! ;)

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    1. Tienes razón, qué demonios! Palante siempre!

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  4. Pobre bichito, me enternece ver como fue hacia dónde vosotros dando maullidos, cómo dejó que le tocaras... ¿cómo puede haber gente a la que no le gusten los animales con lo increíbles que son? Espero que te hayas recuperado del susto, piensa que hubo suerte: estábais allí y pudísteis llevarlo al vete. Y dentro de lo grave por lo menos no tenía nada roto o alguna lesión interna. Siendo tan mansito estaría genial encontrarle un hogar. Prueba a colgar un anuncio de que está en adopción en foros, difundirlo por facebook... o preguntando a todo quisqui si quiere un gato guapo, bueno y valiente. Mucha suerte. Y mimitos para Luky.

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    1. Uf. Es que no quiero que se lo lleve un extraño. Lleva con nosotros poco tiempo pero le queremos un montón y no quiero no saber cómo esta, si le estarán cuidanfo hien, si estará seguro... va a ser difícil.

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  5. Hola!! Hace tiempo que sigo tu blog. Aunque nunca me había atrevido a comentar, siempre me emociono con tus historias, y hoy no me he podido resistir. Quiero darte todo mi apoyo y ánimos, aunque sea desde la distancia, y espero que Lucky se recupere. Ahora eso es lo importante, y lo demás se irá solucionando poco a poco.
    Besos desde Mallorca

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  6. Les has preguntado a Montse y compañía de EF? algo podremos hacer entre todas, pero ese gato no puede volver a la calle. De ninguna manera.

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    1. Les escribi ayer por la noche, no sé si podrán hacer algo con la cantidad de gatos que tienen ellas también, pero tenía que intentarlo. Estoy desplegando también alrededor nuestro: amigos gatoadictos sobre todo, que la mayoria ya tienen gatos...

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    2. Al menos lo puedes poner en el foro en "otras protectoras y particulares".... espero que puedan hacerlo un esperancito, un gato así no puede estar en la calle. Necesitáis dinero para cubrir gastos? puedo hacer alguna cosilla para poner a la venta y sacar algún fondo

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  7. Muchas gracias Eva!!

    Gracias por ayudarle y ser tan valiente y decidida. Muchas veces pensamos que no vamos a ser capaces de poder hacer algo por un animal herido, pero es en esos momentos, qué ojalá no fueran nunca cuando sacamos fuerzas para organizarlo todo y salir adelante.

    Espero que Lucky esté bien, y deseo que encuentre una casita pronto, donde nadie le haga daño.

    Gracias de nuevo, Blanki.

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  8. Siento mucho el susto y espero que se ponga bien!! Ojalá yo pudiera hacer algo!! Ani-Sevilla.

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  9. "Una imagen como esa es la pesadilla de los amantes de los gatos": no podría estar más de acuerdo, no hay cosa que me de más miedo que ir paseando y escuchar un miau pidiendo ayuda, ¡¡es que me pongo a temblar!! Menos mal que Lucky, haciendo honor a su nombre, ha tenido la suerte de conocerte, no sé qué habría sido del pobre si no llega a ser por tu determinación... Voy corriendo a leer la segunda parte de esta historia...

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