viernes, 28 de febrero de 2014

Cama Caliente

Cuando Ikatz y Casper era pequeños les compramos unas camitas de peluche estupendas para que pudieran echarse sus buenas siestas. Durante un tiempo funcionó: cada gato en su cama y una cama para cada gato. Pero después las cosas se nos fueron de madre: cada uno se fue buscando huecos para echar la siesta en otros lugares de la casa  (los sofás, encima de los radiadores, el rascador...) y las camas se quedaron olvidadas en una esquina y criando pelos muertas de la risa hasta que un día me aburrí y las subí al camarote.

Ahora ha llegado el momento del cambio de cama del GatoSinPelos. El moisés se le ha quedado pequeño y nos hemos ido a Ikea a buscar su primera camita de verdad. Una cuna preciosa, blanquita, con sus barrotes, sus patitas, sus peluches colgando, su edredón de plumas y sus hormiguitas paseando por el edredón. Todo perfecto, ¿verdad? Una cuna ideal para un GatoSinPelos de 7 meses.
¿No?


Pues no. 
Porque no habíamos contado con el resto de gatos de la casa que han asumido que la nueva cama es para todos. Y ahí andan, aprovechando cada descuido para meterse dentro y pegarse unas siestorras de escándalo y dejarlo todo lleno de pelos. 
Si lo llegamos a saber, compramos una cuna de 1,50 y todos contentos...