Mis bichos

Mintzor
Mintzor ya era de Iban antes de que Iban y yo nos conociéramos. Siempre lo llevábamos al monte en el maletero, así que sólo necesitaba ver uno abierto para saltar dentro a toda velocidad. Sentía una profunda indiferencia hace cualquiera (bicho o persona) que no estuviera dentro de su círculo de confianza. Eso sí, cuando te quería, te quería para siempre. Le encantaba que le rascaran detrás de las orejas y recordarle a todo el mundo que uno de sus antepasados había sido un cocker de raza. Nos dejó en enero de 2016, un poco después de irse Sua.


Ikatz
Ikatz llegó a nuestra vida a finales de noviembre de 2010. Nos estaba esperando en una calle de Sopelana, debajo de un seto. Era un mimosón hasta que llegó Casper. Entonces adoptó el papel de hermano mayor y ahora nos mira a todos por encima del hombro. Creo que no entiende muy bien por qué nos deja vivir en "su" casa. 


Casper
Casper llegó a casa en mayo de 2011. Es el único de nuestros bichos que ha sido deliberadamente buscado. Lo adoptamos en Esperanza Felina para que Ikatz no se sintiera solo y tuviera un compañero de juegos. Le encantan los yogures Activia de frutas.Y es un empalagoso. No sabe vivir si no está encima de uno de nosotros. Se pasa el día "hablando" con cualquiera que quiera escucharle. Cree que Ikatz es un estirado, así que vive por y para incordiarle.




Sua
Sua llegó a casa en octubre de 2011. La encontramos tirada en la cuneta de una carretera medio muerta. Casi la perdemos, pero llegamos a tiempo. Buena comida, algunas operaciones y muchas sesiones de mimos fueron los ingredientes básicos para descubrir la maravillosa perra que se escondía detrás de aquellos ojos tristes y llenos de miedo. Era tranquila y cariñosa, cuando salía a pasear se colocaba a dos pulgadas de nuestros tobillos y no se separaba de ahí. Y con el tiempo le crecieron unos rizos tan tupidos y tan bonitos que hubiera arrasado en Miss Pelo Pantene. Nos acompañó hasta enero de 2016 y después se fue como vivió. Como una señora.


Coco
Encontramos a Coco en noviembre del 2011 toreando a los coches en una carretera secundaria. Tiene Atrofia Progresiva de Retina y no ve nada pero lo huele todo, especialmente los huesos con carne, que le chiflan. También le encanta ponerse de pie y dar abrazos, sobre todo cuando lleva las patas llenas de barro. Supo que somos su familia mucho antes de que nosotros nos diéramos cuenta. Es cariñoso, cabezota y muy, muy leal.